A pesar de que no se puede ignorar la importancia capital de la guitarra en el heavy metal, un género que ha dado algunos de los más virtuosos intérpretes, a menudo se tiende a menospreciar este estilo, aunque otras veces, como ha ocurrido hoy en Córdoba con el alemán Michael Schenker, se le da el reconocimiento que merece.

El Festival de la Guitarra, que está encarando la recta final de su trigésimo tercera edición, tuvo hoy una de sus noches más apoteósicas, con el concierto que ofreció Michael Schenker, miembro fundador de Scorpions, y militante de UFO.

Schenker reunió a unas dos mil personas en el Teatro de La Axerquía, en una noche en la que no hubo tregua sónica, y sí mucha furia metalera.

Era uno de los conciertos más esperados de esta edición, sobre todo por los admiradores del metal de Córdoba y del resto de Andalucía, y se puede decir que no defraudó.

El alemán venía con su banda -en la que hay otros dos miembros de Scorpions- a presentar "Temple Of Rock", un trabajo cimentado alrededor de sus poderosos riffs de guitarra.

La guitarra, esa Gibson Flying V tan característica, ha sido la auténtica protagonista del concierto, aunque sin desmerecer la arrolladora personalidad de este artista, que debutó con 17 años como guitarrista de Scorpions.

De aquella banda mantiene a dos de sus miembros dentro del combo que ha traído a Córdoba, este Michael Schenker Group con el que lleva trabajando de manera incansable desde 1980.

Esos dos ex Scorpions, el prestigioso batería Herman Rarebell, y el bajista Francis Buchholz, también han brillado en un concierto cuya voz ha corrido a cargo del escocés Doogie White, ex vocalista de Yngwie Malmsteen y Rainbow, entre otros grupos.

Los cuatro, con la impagable colaboración del teclista Wayne Findlay, han ofrecido hoy un verdadero tributo al rock duro de toda la vida y se han ganado al público cordobés, que empezaba a estar sediento de un concierto de esta envergadura.

La contundencia de Schenker ha contrastado con la delicadeza del espectáculo "Fado Cruzado", que ha tenido lugar en el Teatro Góngora, y que ha fusionado los fados de Coimbra y Lisboa.

"Fado Cruzado" es la personal visión Fado ao Centro sobre el encuentro entre estas dos escuelas de fado portuguesas, la de Lisboa y la de Coimbra.

Se trata de dos escuelas tradicionalmente separadas, pero que hoy han unido el marco de un espectáculo que ha servido para cerrar el ciclo "Guitarra y Fado", que abrió Antonio Zambujo el 3 de julio y continuó Lula Pena el día 9.

Así, ante algo más de un centenar de personas, Fado ao Centro se ha presentado con dos guitarras portuguesas, dos voces, un contrabajo y una viola, capaces que integrar en el imaginario tradicional las nuevas tendencias de las dos escuelas de la música del país vecino.