Bolivia pidió hoy explicaciones a los embajadores de España, Francia e Italia sobre el incidente sufrido la semana pasada por el presidente Evo Morales en su viaje de retorno de Moscú a La Paz, mientras que miles de personas salieron a la calle para protestar por lo ocurrido.

Los embajadores de España, Ángel Vázquez; de Francia, Michel Pinard, y de Italia, Luigi de Chiara, fueron recibidos por separado por el vicecanciller boliviano, Juan Carlos Alurralde, sin que hayan transcendido detalles del encuentro.

El Gobierno pidió explicaciones y transmitió su protesta por lo sucedido la semana pasada con el avión presidencial, informó a Efe una fuente del Ministerio de Exteriores.

La Cancillería también hizo llegar sus quejas a representantes consulares de Portugal, país que no tiene representación diplomática en Bolivia, añadió la fuente.

Morales ha acusado a Francia, Italia y Portugal de haberle impedido el tránsito aéreo en su territorio, ante la sospecha de que a bordo iba el exanalista de la CIA Edward Snowden, reclamado por Estados Unidos por revelar operaciones de espionaje.

El Gobierno español ha negado que prohibiese al avión de Morales sobrevolar o aterrizar en su territorio.

De hecho, Morales pudo repostar en las Islas Canarias para dirigirse hacia Suramérica, tras haber pasado casi 14 horas varado en Viena a la espera de un nuevo plan de vuelo después de las trabas de Francia, Portugal e Italia.

No obstante, el mandatario se sintió ofendido por el trato recibido del embajador español en Viena, Alberto Carnero, quien, según denunció el presidente, le pidió subir al avión para comprobar que Snowden no viajaba a bordo.

La convocatoria a los embajadores europeos en Bolivia se produjo en una jornada en la que decenas de miles de comerciantes minoristas, afines al gobernante boliviano, ocuparon las calles de La Paz para protestar contra el incidente.

Los manifestantes protestaron a las puertas de la Embajada de Estados Unidos, país al que el Gobierno boliviano culpa de haber presionado a las naciones europeas para obstaculizar el viaje de Morales por la sospecha de que iba Snowden.

Los movilizados, entre los que había miles de mujeres aimaras quemaron además banderas de Estados Unidos, España, Francia, Italia y Portugal, y ocuparon durante varias horas el centro de La Paz y la avenida Arce, una de las principales arterias de la ciudad.

En esa vía se encuentran las sedes de varias embajadas, entre ellas las de Estados Unidos y España.

"Los hermanos bolivianos estamos muy dolidos por el acontecer y por esa discriminación que ha hecho Estados Unidos, España, Italia Portugal y otros países" al presidente Morales, dijo a Efe máximo dirigente del sector comercial de El Alto, Braulio Rocha.

Los manifestantes también pidieron el cierre de la embajada estadounidense en La Paz, una posibilidad de la que el mismo Morales advirtió hace unos días como una reacción ante lo sucedido.

Los movilizados también le prendieron fuego a un ataúd con el nombre del presidente estadounidense, Barack Obama, y tiraron petardos contra la sede diplomática.

La legación diplomática estadounidense está encabezada por el encargado de Negocios Larry Memmott, debido a que en 2008, el Gobierno boliviano expulsó al embajador Philip Goldberg acusándolo de un supuesto complot, que Washington ha negado.

Memmott asistió hoy a un acto en la Cancillería para la condecoración del embajador danés, Morten Elkjaer, pero evitó hacer declaraciones sobre las protestas ante la embajada estadounidense.

Morales, que ha recibido el respaldo de su colegas suramericanos ante lo que considera una afrenta a la soberanía de su país, anunció el fin de semana que si Snowden le pide asilo, se lo concederá, en represalia por la ofensa recibida de las cuatro naciones europeas.

Snowden ha solicitado oficialmente el asilo político a Nicaragua, país que también se lo ofreció como hicieron Bolivia y Venezuela.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) tratará mañana el asunto en una sesión extraordinaria a la que asistirá el ministro de Gobierno, Carlos Romero, en representación del Gobierno boliviano.