Serena Williams y María Sharapova serán meras espectadoras cuando se defina el sábado la final femenina de Wimbledon.

El torneo se devoró a todas las favoritas tempranamente y el título lo dirimirán Sabine Lisicki y Marion Bartoli, dos jugadoras del montón.

La alemana Lisicki remontó una desventaja de 3-0 en el tercer set para dejar en el camino a Agnieszka Radwanska en las semifinales. En la cuarta ronda había eliminado a Williams, candidata de todos a coronarse por sexta vez en el césped de Wimbledon.

"He sorteado varios desafíos camino a la final, ante jugadoras agresivas, sólida, que se mueven bien", dijo Lisicki. "Este será otro desafío".

Será apenas la segunda vez en los 45 años en que se vienen disputando abiertos en que la final de un torneo grande la dirimen dos jugadoras que jamás ganaron un grand slam. Y cuesta decir si alguna luce como favorita.

Para Bartoli esta será su segunda final de Wimbledon, pues disputó la del 2007, en que perdió con Venus Williams. Y no ha perdido un solo set en lo que va del torneo.

Pero su rival la aventaja 3-1 en los enfrentamientos directos entre ellas. Y la venció aquí mismo, en Wimbledon, cuando llegó a las semifinales hace dos años.

"Una final de grand slam la deciden los detalles. Un punto aquí, otro allí marcarán la diferencia", pronosticó Bartoli, quien tiene 28 años y mucha más experiencia que su rival, de 23. "Tal vez una es un poco más osada, o tiene un mejor día".

"Sabine saca más fuerte que yo, especialmente su primer saque", agregó. "Pero básicamente somos dos jugadoras que se plantan en el fondo y tratan de sumar puntos desde allí".

La potencia de Lisicki hizo que muchos la apodasen "Boom Boom Bine", en alusión a su compatriota Boris Becker, al que se le decía "Boom Boom Becker".

La alemana dijo que le pidió algunos consejos a Becker, quien ganó tres veces el torneo de Wimbledon.

"Ganó la primera final que jugó", comentó Lisicki. "Sabe bastante de esto".

Superados viejos problemas con la federación de su país, Bartoli volvió al equipo nacional francés y está siendo asesorada por Amelie Mauresmo.

"Me ayuda a lidiar con el estrés y a ahorrar energía en la cancha", expresó. "A veces sentía tanto estrés antes de los partidos que al entrar a la cancha ya me sentía cansada".

Lisicki no se complica.

"Solo quiero ser mejor que mi rival", dijo. "Eso es lo único que pienso".