El velocista británico Mark Cavendish se apoderó el miércoles de la quinta etapa del Tour de Francia en un embalaje vertiginoso, mientras el veterano australiano Simon Gerrans mantuvo la casaca amarilla de puntero en la general.

Los velocistas buscaron su mejor colocación en la recta final y faltando unos pocos centenares de metros Cavendish obtuvo una posición perfecta para atacar y resistir los embates del noruego Edvald Boasson Hagen.

El tramo de 228,5 kilómetros (142 millas) incluyó algunas escaladas menores pero por lo demás fue plano. Empezó en el balneario de Cagnes-sur-Mer y terminó en el puerto de Marsella.

Fue una velada tranquila. El pelotón anduvo a ritmo relativamente lento hasta que un choque hacia el final hizo caer de 15 a 20 corredores y otro cerca de la meta desparramó a otra docena.