Adiós a los trajes de Dior y los vestidos a la rodilla de la primera dama de Francia. Carla Bruni ha retomado su carrera musical, con su uniforme de pantalones de mezclilla entallados y botines y la guitarra en mano.

La cantante, quien se encuentra esta semana en Nueva York promocionando su nuevo disco, "Little French Songs", y anunció emocionada su primera gira por Estados Unidos, dijo que está feliz de regresar a su antigua vida, aunque insiste: "En realidad nunca la dejé".

Pero Bruni, quien dejó en 2012 el Palacio del Elíseo en París tras la derrota electoral de su esposo, el ex presidente Nicolás Sarkozy, sigue siendo lo suficientemente política como para no descartar nada por completo... ni siquiera otra candidatura a la presidencia de Sarkozy — una eventualidad que analizan en Francia los opositores del actual presidente Francois Hollande.

"Bueno", dice cuidadosamente ante esa posibilidad. "No es un hecho actual... No creo que podamos hablar de eso ahora... Seguimos adelante con nuestra vida".

"La política es un mundo especial con reglas especiales", agregó. "Así que... ellos hablan de eso pero es sólo para darle de qué hablar a la prensa".

En una entrevista en un cuarto de hotel en Nueva York Bruni prefiere hablar sobre su disco, que salió en Estados Unidos en abril pero que no pudo promocionar antes por una enfermedad, y de su recientemente anunciada gira por este país, para el próximo año.

"¡Es fantástico! Nunca he hecho una gira por Estados Unidos, ni siquiera he hecho giras por Europa", dijo. "Espero que la gente venga; para un artista francés o italiano es muy raro y es una suerte".

Bruni está consciente de que muy poca gente puede verla sólo como música y no como una mujer con una trayectoria fascinante: una supermodelo nacida en Italia convertida en cantante, famosa por su flirteo con Mick Jagger y Eric Clapton, que después comenzó un tórrido romance que la llevó a casarse con el recién divorciado presidente de Francia en una relación que cautivó al país.

Ella dice que no le molesta.

"Me molestaría la indiferencia", dijo. "Hay mucha gente talentosa, genios por todas partes que no tienen la oportunidad de hablar de su trabajo, de mostrar su trabajo. Así que en verdad no sufro porque me pongan atención".

Definitvamente el matrimonio de Bruni ha llamado la atención, y muchos conjeturaban cuánto iba a durar después de la presidencia de Sarkozy. Pero Bruni habla bastante y frecuentemente en sus entrevistas sobre lo mucho que ama a su esposo, a quien ella define como "mi hombre". También le dice "Raymond", en una canción de su disco llamada "Mon Raymond".

"Es una canción de amor, así que obviamente es sobre mi esposo", dijo Bruni sobre la pieza, en la que compara a su esposo con un pirata, pero vestido con camisa. "Aunque sólo se entiende si la escuchas y claro que algunos medios (no lo entienden) y yo lo comprendo".

Además de retomar de golpe su carrera como cantante, Bruni, de 45 años, ha regresado al modeje y es la nueva imagen de Bulgari. Recientemente volvió a ser mamá, de Giulia, su pequeña de 18 meses, que acompaña a su hijo Aurelien, de 12 años, producto de una relación anterior. (Su esposo tiene otros tres hijos, dos de los cuales ya son adultos, de sus primeros dos matrimonios).

"La maternidad es lo más increíble y difícil", dijo. "Maravilloso y difícil a la vez. Siempre te estás cuestionando si lo estás haciendo bien. Pero probablemente es la mayor felicidad que he tenido".

Bruni habla de su tiempo como primera dama como si fuera un sueño extraño.

"Creo que fui un poco ingenua", dijo. "Simplemente me enamoré de él y nos casamos y ¡boom! Pero lo que más me sorprendió fue que podía usar esa posición para ayudar a otras personas y eso fue excelente. También fue genial conocer gente excepcional".

¿Quién fue el más interesante? "Quizá uno de los momentos más increíbles fue cuando fuimos a Sudáfrica y conocimos a Nelson Mandela", dijo sobre el ex mandatario sudafricano de 94 años, quien actualmente se encuentra convaleciente. "Fue muy conmovedor conocerlo. Fue tan amable, tan gentil... fue un gran momento".

¿Y qué tal Barack y Michelle Obama? Bruni dice que son "personas muy, muy amables y muy sencillas. Ella es muy amable y muy relajada y muy normal, eso es lo que sentí de ellos. A ese nivel de poder, ser el presidente de Estados Unidos y ser un ser humano muy amable es algo bueno".

Pero después de todos esos encuentros de alto nivel, Bruni dice que "es agradable dejar la vida pública. Es lindo dejar el estrés del peso y las responsabilidades".

Claro que sigue siendo una figura prominente. Durante la promoción participó en una fiesta privada en el Hotel Royalton, en la cantó tres de sus piezas, incluyendo "Chez Keith et Anita", una canción sobre la vida bohemia de los 70 del guitarrista de los Rolling Stones Keith Richards y su novia Anita Pallenberg. En París hay anuncios de gran formato con su imagen y en diciembre las declaraciones que hizo a la edición francesa de Vogue en las que parecía rechazar el feminismo causaron revuelo en Twitter.

La cantante dice que prefiere una vida tranquila y privada.

"No soy una persona muy abierta", dice. "Incluso cuando tenía 15 años nunca fui fiestera, lo que más me gusta hacer es tocar música, leer, ver películas, escribir y cocinar, y esas son cosas que se hacen en casa. No sé, ¿quizá es mi signo zodiacal?", ríe. "Soy capricornio. No sé, lo dije para hacerme la graciosa".

Por ahora está contenta con su vida y segura de que el público podrá verla por quien es.

"Me gusta que hay algo doble sobre la vida privada y la vida pública", dijo. "He estado en los medios desde que tengo 20 años... Siento que hay una chica llamada Carla Bruni que no es exactamente como yo, pero creo que la persona real sale a relucir, creo que la gente ve la verdad".