La Fiscalía surcoreana investigará a Jong Tae-se, estrella de la selección de fútbol de Corea del Norte que juega en un club del Sur, por alabar al fallecido líder comunista Kim Jong-il, lo que vulneraría la Ley de Seguridad Nacional, informó hoy el diario Chosun.

La Asociación de Medios de Internet de Corea del Sur presentó una denuncia contra el delantero, apodado el "Rooney norcoreano" o "el Rooney del pueblo", de los Samsung Bluewings de la ciudad de Suwon (en la periferia de Seúl), por presuntamente vulnerar dicha norma al ofrecer comentarios a favor del sistema norcoreano y sus líderes.

"Yo respeto, creo y sigo a Kim Jong-il (fallecido líder norcoreano)" o "mi patria es Corea del Norte" son algunos de los comentarios que Jong realizó a la prensa extranjera en el pasado y que este organismo, cuya dirección es de marcada tendencia conservadora, ha recuperado para denunciar a Jong.

Jong Tae-se, nacido en 1984 en Japón y criado allí, es hijo de padre surcoreano y madre norcoreana y su primer pasaporte fue de Corea del Sur, pero el fuerte apego al régimen de la dinastía Kim heredado de su madre le llevó a tramitar la ciudadanía de este país y unirse a la selección "Chollima".

Por este hecho y por su personalidad guerrera en el campo, la prensa inglesa aplicó el sobrenombre de "el Rooney del pueblo" a Jong, también conocido por llorar cuando suena el himno de Corea del Norte.

A pesar de esto, el delantero fichó el pasado enero por el Samsung Bluewings de la K-League surcoreana, que acordó pagarle alrededor de 260.000 euros anuales.

Tras la denuncia, la Fiscalía de Suwon ha iniciado una investigación tal y como marca esta ley de 1948, indicó el diario surcoreano.

La Ley de Seguridad Nacional surcoreana todavía penaliza las manifestaciones públicas en favor del sistema comunista del Norte, ya que ambas Coreas se encuentran técnicamente en guerra desde el conflicto que las enfrentó entre 1950 y 1953, concluido en un armisticio en lugar de un tratado de paz.

Amnistía Internacional acusó en un informe del año pasado a las autoridades surcoreanas de aprovecharse de esta norma para silenciar cualquier debate u oposición en el terreno ideológico.

Del mismo modo, la relatora de Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Margaret Sekaggya, afirmó hace apenas dos semanas en Seúl que la ley, pese a sus numerosas enmiendas, supone un desafío "muy problemático" para libertad de expresión en Corea del Sur.