LeBron James puede descansar todo lo que quiera.

Es ahora bicampeón de la NBA y dos veces Jugador Más Valioso de la final de la liga.

Después de dos años de jugar basquetbol casi sin parar, James aún encontró una manera de estar en su mejor forma en el séptimo juego de la final de la NBA. Anotó 37 puntos, capturó 12 rebotes y simplemente controló todo en la recta final para que el Heat de Miami ganara el título el jueves en la noche con una victoria de 95-88 sobre los Spurs de San Antonio.

Dos días después de ayudar al Heat a sobrevivir a un emocionante sexto partido en tiempo extra, sus números finales fueron los siguientes: acertó 12 de 23 tiros de campo, cinco de 10 desde la distancia de tres puntos, y de 8-8 en tiros libres.

Y en una temporada en la que fue el Jugador Más Valioso por cuarta vez, agregó ahora un segundo anillo de campeonato a su colección. Repentinamente, su curriculum vitae está luciendo tan completo como el de algunos de los otros jugadores grandiosos de la historia.

Dwyane Wade encestó 23 unidades, Shane Battier — quien estuvo en la banca antes durante esta postemporada — sumó 18 al acertar seis tiros desde atrás del arco, y Mario Chalmers anotó 14 puntos para el Heat, que ganó a pesar de que Chris Bosh no sumó unidades.

Eso no importó. James fue suficientemente bueno para encubrir cualquier problema que haya tenido el Heat el jueves.

Rara vez lo admite, pero tiene que estar exhausto. Trabajó intensamente durante el paro patronal en 2011, en parte porque estaba convencido de que la temporada comenzaría a tiempo, en parte porque aún estaba mortificado por el bajo desempeño que tuvo durante la derrota en la final ante los Mavericks en su primera temporada con el Heat.

La campaña pasada inició el 25 de diciembre de 2011. Miami atravesó por el rigor de un calendario ultra compacto de 66 juegos y ganó un título. James fue inmediatamente a entrenar con la selección estadounidense de baloncesto y a la larga le ayudó a que ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Después de eso, se tomó aproximadamente una semana de descanso, y luego comenzó a prepararse con el fin de estar listo para esta campaña, la cual se extendió hasta el último día posible.

Esa es la mayor cantidad de basquetbol, bajo mayor presión, que haya tenido una persona sobre el planeta en los últimos dos años.

Y, no obstante, ahí estuvo, con un segundo campeonato en riesgo, anotando cuando restaban 27,9 segundos para convertir el juego en uno de dos posesiones más. El marcador era de 92-88, todos en la arena llena parecían estar de pie, y la celebración de los campeones estaba a unos momentos de ocurrir.

Hace dos años, James probablemente no hubiera realizado ese disparo.

Ahora, no había forma de que no lo hiciera; y también lo acertó: la pelota entró con un silbido suave para sus puntos 34 y 35.