Emile Griffith soñaba con diseñar sombreros para mujeres. La vida, sin embargo, lo llevó por otros caminos y terminó siendo boxeador. No un boxeador cualquiera, sino un pugilista de leyenda. Y gay.

Su dramática vida, que incluyó la muerte de un rival al que mató a golpes en el ring porque lo había ofendido por su orientación sexual, es ahora el tema de una inusual ópera que fusiona ese género con el jazz.

La obra, llamada "Champion" y basada en un libreto de Michael Cristofer, un escritor que ha ganado un premio Pulitzer, fue estrenada a mediados de junio en San Luis, pocas semanas después de que el jugador de la NBA Jason Collins pasó a la historia como el primer deportista activo de uno de los cuatro deportes grandes de Estados Unidos que revela que es gay.

El compositor de música jazz Terence Blanchard jamás se imaginó lo significativa que podía llegar a ser la obra cuando aceptó un encargo del Teatro de la Opera de San Luis hace tres años.

Blanchard, quien boxea como aficionado, dice que oyó hablar por primera vez de Griffith durante una charla con su amigo y entrenador Michael Bentt, un ex campeón de los pesos pesados.

Griffith fue un campeón wélter y mediano que marcó una época. En 1962 noqueó al cubano Benny "The Kid" Paret, quien quedó en coma tras recibir una andanada de 17 golpes en siete segundos. Paret falleció diez días después.

En el pesaje, el cubano había ofendido a Griffith con un comentario despectivo sobre los gays.

El propio Griffith casi muere en una golpiza que recibió en 1992 al salir de un bar gay en Times Square.

En una biografía publicada en el 2008, Griffith habló de lo difícil que era ser un deportista bisexual en una era en la que los gays enfrentaban mucha discriminación. Griffith hubiera querido ser diseñador de sombreros de mujer, pero su patrón en un taller de ropa de Nueva York lo alentó a que se hiciese boxeador para ayudar a su familia, que vivía en las Islas Vírgenes Estadounidenses.

Blanchard dijo que se inspiró en algo que dice Griffith en su biografía: "Mato a un hombre y la mayor parte de la gente me comprende y me perdona. Pero amo a un hombre y mucha gente dice que es un pecado imperdonable, que eso me hace una persona perversa'''.

"Me conmovió la idea de que alguien con tanto talento no pudiese compartir la dicha de la conquista de un campeonato con la persona que quería", expresó Blanchard en una entrevista telefónica desde Nueva Orleáns, donde vive. "Inmediatamente pensé en la primera vez que gané un Grammy. Mi esposa estaba conmigo y me di vuelta y la besé sin pensarlo siquiera".

Una versión abreviada de esa cita es usada en la escena final, en la que un Griffith ya anciano, con los primeros síntomas de demencia senil, se reúne con un hijo de Paret para pedirle perdón.

Griffith tiene hoy 75 años y vive en un asilo de ancianos de Hempstead, Nueva York. Sufre de "demencia pugilística", derivada de las más de 100 peleas que hizo como profesional y que requiere atención a tiempo completo.

"A menudo pensamos que la ópera es algo irrelevante en muchos sentidos, pero creo que la audiencia de hoy quiere algo más moderno, que refleje la sociedad contemporánea", dijo el director artístico de la Opera de San Luis James Robinson, quien dirige la producción.

Cuando Robinson asumió en el 2008, quiso encargar trabajos a nuevos de compositores estadounidenses y surgió la idea de hacer una ópera con música de jazz. Alguien le recomendó a Blanchard, quien tenía amplia experiencia con música para orquestas y había trabajado en más de 50 películas, incluidas la mayor parte de las que filmó Spike Lee.

Blanchard, de 51 años, aceptó el reto más grande de su carrera en parte para homenajear a su padre, quien no pudo cumplir su sueño de ser cantante de ópera porque en su época las compañías no contrataban a cantantes negros. Su padre, no obstante, cantó con grupos amateurs y él se crió escuchando óperas.

Blanchard sabe que su padre se hubiese sentido muy feliz de ver que su hijo había escrito una ópera protagonizada mayormente por actores y cantantes negros, incluidos Denyce Graves como la madre de Griffith, Arthur Woodley como el boxeador ya entrado en años y Aubrey Allicock como Griffith en su juventud. Jordan Jones, de 11 años, interpreta a Griffith de niño.

El libreto de Cristofer está dividido en diez rounds.

"Para mí es la historia de un hombre que pelea para reconciliar la persona que es por afuera con la persona que es en su interior", dijo Cristofer. "Era un joven que quería hacer sombreros y cantar y jugar béisbol y en su lugar fue un boxeador famoso y exitoso. Estaba confundido en torno a su identidad sexual y esa confusión lo llevó a la violencia. Esa violencia desembocó en la muerte de un hombre".

Blanchard describe su trabajo como una "ópera con música de jazz". Usa el lenguaje del jazz, sus ritmos y sus armonías, pero no deja mucho espacio para la improvisación. Dice que su mayor desafío fue aprender a escribir para cantantes específicos, cada uno con sus propias características.

Blanchard dijo que espera que la obra ayude a acercar el jazz y la ópera.

"Es una historia dramática y espero que genere una conversación a fondo sobre la tolerancia en este país", manifestó.