Los Spurs son desde hace tiempo un ejemplo para la NBA en materia de reclutamiento y formación de nuevos talentos. Se han dedicado al trabajo y han recorrido el mundo en busca de los jugadores idóneos para puestos bien definidos en San Antonio.

Tienen más jugadores extranjeros en su nómina que ningún otro equipo de la NBA, e incluso sus jugadores estadounidenses no suelen llegar directamente a la organización sin pasar por la liga de otro país.

Es una forma complicada de construir una plantilla. Requiere paciencia, disciplina e inversiones, valores de lo que pocos equipos hacen acopio. Pero esto ha dado buenos frutos para San Antonio, incluso en esta final de la NBA.

Ahí está Danny Green, quien salió en tres ocasiones del primer equipo y pasó un verano en Eslovenia. Ahora, emboca cada triple que intenta y se perfila para ser el Jugador Más Valioso de la final.

Está también Gary Neal, quien se quedó sin ser reclutado tras egresar de la Universidad de Townson y pasó tres años de trotamundos en Turquía, España e Italia, antes de que los Spurs lo descubrieran. Anotó 24 puntos en el tercer partido, una victoria que devolvió a San Antonio el control de la serie.

O Boris Diaw, el francés otrora promisorio pero que parecía condenado a jugar fuera de la NBA, antes de que los Spurs lo trajeran. En el quinto encuentro, le aplicó una defensa sorprendentemente severa a LeBron James, y encontró desmarcado al argentino Manu Ginóbili para que realizara encestes fáciles.

Con el triunfo en ese encuentro, los Spurs están a un paso de su quinto título.

¿Cómo se encuentran jugadores así?

El gerente general RC Buford ha integrado un equipo incomparable de cazatalentos y ha trabajado con el entrenador Gregg Popovich para implementar un sistema y toda una cultura en más de 15 temporadas. Esto ha permitido que el equipo identifique los atributos precisos que permitirían a un jugador alcanzar el éxito en San Antonio.

"Nuestra gerencia, con RC, hace un gran trabajo con sus cazatalentos, para mostrarnos lo que hay por ahí; quién está disponible", dijo Popovich al comienzo de esta campaña. "Y todos nos sentamos para decidir a quién queremos traer. Una vez que lo hacemos, nos tomamos mucho tiempo en el proceso de aprendizaje".

Hace falta comunicación, confianza y compromiso para seguir este proceso. Se requiere también de disposición para salirse de los parámetros habituales de la construcción de un equipo, a fin de tomar en cuenta a jugadores que no se ajustan a un prototipo.

"Cuando miras a un jugador y tratas de evaluarlo, opino que tienes que despojarte de los prejuicios y nociones típicas sobre lo que es un basquetbolista de la NBA, cómo debería lucir o ser, cuál es su linaje o trayectoria. Más bien debes evaluar el talento, el carácter y la ética de trabajo de ese jugador", dijo el alero Matt Bonner, quien jugó en Italia y fue adquirido en un canje con Toronto. "¿Esta persona hará que mejore nuestro equipo? ¿Puede jugar? Creo que cuando haces esto obtienes un retrato más fidedigno de un jugador y de cuál será su valor potencial".

El compromiso con el reclutamiento y la preparación de nuevos talentos llegó desde hace mucho tiempo para Buford y Popovich. En San Antonio, un equipo sin fondos colosales en su chequera, sabían que no podían desembolsar millones de dólares cada verano en el mercado de agentes libres para cubrir los huecos en su plantel.

En 1997 fueron afortunados al obtener la primera selección del "draft" cuando Duncan estaba disponible. Pero sus pasos para rodearlo por compañeros con capacidad de ganar un título debió seguir el camino pedregoso.

El sexto partido se realiza este martes por la noche en Miami, donde Duncan tendrá la oportunidad de ganar su quinto título, 14 años después de que conquistó el primero. En el camino, ha dejado de ser el foco de atención para desempeñar sólo un papel más en el reparto, todo gracias al sistema que los Spurs han implantado.

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Jon Krawczynski está en Twitter como: http://twitter.com/APKrawczynski