Una reforma migratoria integral debe contemplar provisiones especiales para proteger a miles de trabajadores temporales extranjeros y evitar que continúen sufriendo abusos y explotación, demandaron el lunes abogados e inmigrantes.

Dijeron que el actual proyecto de ley que analiza el Senado incluye algunos aspectos básicos para frenar esos abusos, pero no son suficientes.

"La realidad para muchos trabajadores temporales es la deuda excesiva, el abuso, la retención de sus pasaportes, el pago menor que el sueldo mínimo, el no ser pagado por horas extras y condiciones que a veces equivalen a la trata de personas, básicamente una situación que se acerca demasiado a la esclavitud", expresó Jim Knowepp, subdirector de asuntos legales del Southern Poverty Law Center.

"Cualquier reforma migratoria que se proponga aumentar el número de trabajadores temporales del extranjero tiene que hacer algo para proteger mejor a estos trabajadores contra el abuso", consideró el abogado, tras revelar un informe que documenta numerosos ejemplos de explotación de trabajadores temporales que llegan desde todo el mundo, principalmente de Latinoamérica.

Los abogados e inmigrantes difundieron el informe en una conferencia de prensa realizada en un hotel céntrico de Miami, en momentos que el pleno del Senado debate una propuesta de ley de inmigración presentada por un grupo bipartidista de ocho legisladores.

Esa iniciativa podría casi triplicar el número de trabajadores temporales extranjeros con sueldos bajos en Estados Unidos a 700.000 personas, "una expansión potencialmente masiva del abuso y la explotación", indica el informe titulado "Cercano a la esclavitud".

Junto con la abogada Victoria Mesa, de la organización Florida Legal Services, Knowepp consideró que cualquier reforma debe otorgarle a los trabajadores temporales el derecho de acudir a los tribunales federales para reclamar que se cumplan las condiciones de los contratos y evitar así los abusos de los empleadores; y también regulaciones para los reclutadores de esos trabajadores en el extranjero.

Para ejemplificar los abusos que denuncia, el informe indica que el programa H-2 de trabajadores temporales "está plagado con violaciones de trabajo y derechos humanos causadas por empleadores que depredan en una fuerza de trabajo altamente vulnerable".

"Lejos de ser tratados como huéspedes, esos trabajadores son explotados sistemáticamente y abusados. Al contrario de los trabajadores estadounidenses, los trabajadores huéspedes no disfrutan de las protecciones más fundamentales en un mercado de trabajo competitivo: la habilidad de cambiar de trabajo si son maltratados", denuncia el informe y de inmediato enumera una serie de abusos.

Los trabajadores son estafados en el pago de sus salarios, mantenidos virtualmente cautivos por empleadores que confiscan sus pasaportes y documentos, obligados a vivir en condiciones de indigencia y privados de beneficios médicos por lesiones ocurridas en el trabajo, entre otras cosas, señala el reporte de 48 páginas.

En la conferencia de prensa ofrecieron su testimonio cuatro extranjeros que llegaron al país para trabajar temporalmente y vieron frustrados sus sueños de progresar económica y profesionalmente.

Entre ellos estaba la ecuatoriana Fernanda Defaz, que pagó 4.500 dólares con la esperanza de participar en un programa de pasantías y adiestramiento de gestión hotelera, la carrera de la que se graduó en una universidad de Quito.

La joven llegó en 2011 con visa J1, de intercambios educativos y culturales, pero en lugar de perfeccionarse en operaciones de administración y recepción hotelera, terminó limpiando pisos en un hotel de Carolina del Sur. A cambio recibía una paga de 200 dólares cada dos semanas, la mitad de los 400 dólares mensuales estipulados en el contrato y por debajo del salario mínimo.

"Lo único que me tenían haciendo era trapeando, barriendo... era un trato animal, muy fuerte", dijo la joven. Explicó que se quejó con sus supervisores y le dijeron que si no le gustaba el trabajo volviera a su país, y se quedara en silencio.

"Si hubiera sabido de este programa antes no hubiera venido porque lo que perdí fue tiempo", expresó Defaz, a quien le pagaron el sueldo que se le debía después de la intervención del departamento de Trabajo en su caso.

Defaz no identificó el nombre de sus reclutadores ni del hotel en el que trabajó.

De acuerdo con el proyecto de ley que debate el senado, los reclutadores de trabajadores temporales no podrán cobrarle a la gente para contratarla, deberán ofrecerle información detallada sobre su contrato antes de que acepten viajar a Estados Unidos, y deberán registrarse como reclutadores, dijeron los abogados.

"Esto no es perfecto, pero es un comienzo", dijo Knowepp refiriéndose a la iniciativa de reforma. "Actualmente el sistema de reclutamiento no tiene ningún tipo de regulación".

Sin embargo, la propuesta de ley no aborda temas esenciales como el acceso de los trabajadores a servicios legales gratuitos, un derecho que gozan los empleados estadounidenses; ni contempla la posibilidad de que puedan acudir a los tribunales para demandar que se cumplan las promesas del contrato laboral, explicaron Mesa y Knowepp.

"Es esencial que en el proyecto de ley se incluyan provisiones que den protecciones a los trabajadores temporales, que la reforma sí incluya esos detalles", aseguró Mesa.

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Gisela Salomón está en Twitter como www.twitter.com/giselasalomon