El ex presidente Bill Clinton pidió el sábado a los electores demócratas que ayuden al candidato Edward Markey a derrotar al republicano Gabriel Gómez en la contienda por una banca disponible en el Senado federal.

Tras destacar los contrastes entre ambos aspirantes, Clinton recomendó a sus correligionarios impedir que se repita un resultado sorpresivo como el que llevó al republicano Scott Brown a la cámara alta en 2010.

Ante una multitud en el Instituto Politécnico de Worcester, en la segunda ciudad más grande del estado, Clinton pronunció su discurso acompañado de Markey y otros demócratas de Massachusetts, incluida la senadora federal Elizabeth Warren.

"Hay que poner claro lo siguiente a las personas", manifestó el ex mandatario ante una multitud de varios cientos. "Que entiendan que es muy importante. No dejen que alguna persona que conozcan deje de ir a votar el 25 de junio", apuntó.

Clinton elogió a Markey como un hombre con "ideas que en verdad podrían hacer una gran contribución" y resaltó las diferencias entre ese candidato y Gómez en temas como el control de armas, la economía y los impuestos.

El ex gobernante también censuró el tono de las recientes elecciones y el partidismo que ha paralizado algunos procedimientos en Washington.

"Tenemos elecciones como si se tratara de una competición a gritos", manifestó Clinton.

Markey, quien ha sido representante por mucho tiempo, y Gómez, se disputan la banca en el Senado federal que dejó vacante John Kerry al convertirse en secretario de Estado.

Clinton, quien mantiene la popularidad entre sus correligionarios, es una de las personalidades demócratas que han salido en apoyo de Markey, además del presidente Barack Obama.

Los demócratas se han comprometido a evitar una repetición de 2010, cuando Brown derrotó imprevistamente a la procuradora general del estado Martha Coakley en una elección especial. Los demócratas recuperaron la banca cuando Warren se impuso en noviembre a Brown.

Gómez, empresario que perteneció al comando de élite SEAL de la Marina, efectuó el sábado lo que describió como una reunión pública latina y abierta en Southbridge.

El candidato republicano conversó durante una hora con unas 50 personas, a las que respondió preguntas en inglés y español, dijo su portavoz.