Algunas preguntas sobre la elección presidencial de Irán y otros aspectos:

¿CUENTA LA ELECCION?

Sí, pero no en la forma como muchos pudieran pensar. El presidente de Irán no decide las principales políticas del país como las vinculadas al programa nuclear, las relaciones con Occidente o los proyectos militares. Las decisiones de todo esto recaen en los clérigos gobernantes a los que encabeza el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. El presidente funciona como el principal emisario de las posturas de la teocracia.

Sin embargo, esto no significa que el presidente carezca de poder. Desde el cargo se supervisa a sectores importantes como la economía, para el que se necesita una destreza gerencial mayor dentro de los intentos de Irán para superar la intensificación de las sanciones impuestas al país a causa del programa nuclear de Teherán. El presidente es también el oído de Jamenei y puede contribuir a moldear políticas estratégicas. Mucho depende de la relación entre ambos. Jamenei y Mahmud Ahmadinejad tuvieron disputas espectaculares, pero un presidente en la gracia de Jamenei podría tener una voz importante en los asuntos iraníes.

¿AFECTARA EL RESULTADO EL PROGRAMA NUCLEAR DE IRAN?

No tendrá un efecto directo. El presidente no puede efectuar concesiones ni cambios críticos. Sin embargo, indirectamente, la elección pudiera tener alguna influencia.

Dos teorías han sido planteadas. Una es que la elección podría terminar en un cisma político interno en la corriente de Ahmadinejad. Esta situación podría dar a los clérigos gobernantes espacio para concertar acuerdos con Occidente. La segunda, una predicción opuesta, es que un frente sin divisiones entre los clérigos gobernantes y el nuevo presidente podría alentar a Irán a que asuma una postura incluso más radical.

Occidente y sus aliados temen a los avances de Irán para la fabricación de un arma atómica. Irán afirma que sólo pretende tener reactores y tecnología nucleares para la generación de energía y aplicaciones médicas. Irán a menudo cita el edicto religioso de Jamenei, o fatwa, en el que éste condena las armas nucleares.

¿COMO FUNCIONA EL PROCESO DE ELECCIÓN?

Es un proceso gradual sumamente controlado por los clérigos gobernantes.

Los candidatos se registran primero ante el Ministerio del Interior. Es en lo esencial una invitación abierta. Casi cualquiera puede proponerse. Este año, más de 680 personas lo hicieron, de las más diversas condiciones, desde figuras prominentes como el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani — que intentaba hacer un regreso tras dejar el cargo en 1997 — hasta clérigos desconocidos e improbables absolutos, como un ama de casa de 46 años.

La constitución de Irán se refiere al puesto de presidente como un término masculino, lo cual a la interpretación es que está prohibido a las mujeres.

Ocho candidatos recibieron la autorización del Consejo Guardián para aparecer en la papeleta. El consejo, de 12 miembros, investiga a los candidatos a presidente y parlamento en cuanto a factores como la lealtad al sistema islámico.

Sorprendentemente, Rafsanjani fue bloqueado, lo cual indica la preocupación del sistema hacia la influencia y capacidad de él para incitar a los reformistas. Dos candidatos que recibieron el visto bueno se retiraron en un intento por movilizar a los electores a favor de otros aspirantes.

En caso de que no haya un ganador absoluto en los comicios del viernes — con más de 50% de los votos — dos candidatos disputarán la presidencia en segunda vuelta el 21 de junio.

¿QUIENES PUEDEN VOTAR?

De los 76 millones de habitantes, más de 50 millones tienen derecho a voto. Casi un tercio de los electores tienen menos de 30 años porque nacieron después de la Revolución Islámica de 1979. La edad mínima para votar es 18 años después de que se elevara de los 16 en 2007. Los iraníes que viven en el extranjero pueden votar en recintos diplomáticos y en otros lugares donde se hayan instalado urnas.

¿NO HAY FRAUDE?

La crítica congruente de Occidente es contra el proceso de escrutinio de los candidatos. Asimismo, la pregunta de si la votación final es precisa divide opiniones. Las aseveraciones de fraude electoral estuvieron en el centro de las protestas multitudinarias y los disturbios de 2009 tras la polémica reelección de Ahmadinejad.

Los partidarios del sistema islámico insisten en que la votación sea justa y transparente, aunque Irán no permite a observadores electorales del exterior. Los periodistas afrontan severas restricciones para viajes y coberturas de acontecimientos no oficiales.

¿QUE OPCIONES TIENEN ESTA OCASION LOS IRANÍES?

De los seis candidatos, a casi todos se les considera estrechos aliados de los clérigos gobernantes. Estos incluyen al ex ministro del Exterior, Ali Akbar Velayati; el alcalde de Teherán, Mohammad Bagher Qalibaf, y el principal negociador nuclear de Irán, Saeed Jalili.

Un ex negociador nuclear, Hasan Rowhani, es el único moderado de la lista. Su campaña adquirió impulso en los últimos días con el respaldo de su aliado Rafsanjani y el ex presidente reformista Mohammad Khatami.

¿HAY PELIGRO DE DISTURBIOS POSELECTORALES COMO EN 2009?

El movimiento de oposición de Irán fue desmantelado efectivamente con años de represión y detenciones; Mir Hossein Mousavi y su candidato presidencial Mahdi Karroubi fueron puestos en 2011 en arresto domiciliario.

Al parecer hay poco ánimo de hacer manifestaciones incluso entre las facciones más disidentes en Irán, a sabiendas que de que afrontarán una represalia inmediata y severa del gobierno.

En una decisión preventiva, las autoridades iraníes endurecieron los controles sobre el internet, que fue utilizado como la principal vía para coordinar las protestas de 2009.