En la víspera de las elecciones presidenciales en Irán, un ex presidente a quien impidieron regresar al poder instó el jueves a los votantes a no boicotear los comicios como forma de protesta por la represión contra la disidencia o mostrar su enojo por su exclusión de la campaña.

El pedido del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani se produjo como respuesta a los persistentes llamados de muchos entre los votantes reformistas a abstenerse de votar en las elecciones del viernes, a pesar de la creciente relevancia del candidato moderado Hasan Rowhani, un ex negociador nuclear.

El intento de boicot busca expresar un reproche simbólico al sistema de gobierno de Irán después de años de arrestos y presiones contra las fuerzas opositoras desde la controvertida reelección en 2009 del presidente Mahmud Ahmadinejad.

La constitución iraní prohíbe que Ahmadinejad se postule para un tercer mandato consecutivo, a pesar de que podría ser candidato en el futuro.

Sin embargo, una abstención significativa probablemente afectaría principalmente a Rowhani, quien tiene el respaldo de su estrecho aliado Rafsanjani y otros líderes reformistas. Sus otros rivales son de línea dura o conservadores considerados como favoritos de la teocracia gobernante.

La dimensión de Rafsanjani creció entre los liberales luego de que criticó las tácticas intransigentes que se utilizaron en los enfrentamientos postelectorales y las manifestaciones de hace cuatro años, que no tenían precedentes.

El líder opositor Mir Hossein Musavi, quien desafió a Ahmadinejad en las elecciones de 2009, y otro candidato de tendencia reformista, Mahdi Karrubi, están bajo arresto domiciliario desde hace más de dos años.

Informes de varios periódicos reformistas el jueves, entre ellos el diario Etemad, citaron a Rafsanjani diciendo que la gente "no debería boicotear" la votación. "Insto a votar", afirmó, citado por el diario.

El miércoles, miles de simpatizantes recibieron a Rowhani en la ciudad nororiental de Mashhad con cánticos de "larga vida a las reformas".

También instaron a una fuerte participación con el lema "uno para 100", que pide que cada reformista intente alentar a 100 personas más a acercarse a las urnas.

Los iraníes tradicionalmente han mostrado gran interés en los comicios. La participación promedio reportada en las últimas 10 elecciones presidenciales es más del 67%.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha pedido en varias ocasiones una alta participación en respuesta a los gobiernos occidentales que cuestionan la apertura de las elecciones en Irán, incluyendo el proceso de vetar candidatos, que dejó por fuera a Rafsanjani y a otros aspirantes percibidos como moderados.

No obstante, Jamenei fue más allá el miércoles, cuando equiparó sufragar con un acto patriótico de parte de los votantes, incluso si no quieren apoyar el establecimiento islámico.

"Es posible que algunos no quieran apoyar a la República Islámica al tiempo que buscan apoyar a su propio país. Ellos también deben votar", dijo Jamenei, quien tiene la última palabra en todos los asuntos del Estado. Añadió que una alta participación "frustraría al enemigo".

"Cuando el enemigo se enfrente a la frustración, perderá su eficacia", añadió.