Pocos campos en Estados Unidos ostentan la historia que tiene el Merion.

Dos placas conmemoran hechos memorables en un periodo de 20 años. Una está en el hoyo 11, donde Bobby Jones completó su Grand Slam, al ganar el US Amateur en 1930 para barrer con los cuatro grandes torneos de la época. La otra está en el fairway del 18, donde Ben Hogan usó el hierro uno para embocar la pelota y dejar listo un desempate, en el que se impuso en 1950 para recuperarse de un accidente automovilístico que casi le quitó la vida.

Las astas no tienen banderas, sino canastas rojas de paja, un símbolo de Merion cuyos orígenes son un misterio.

Para Tiger Woods, Rory McIlroy y el resto de los astros en el 113er US Open, el misterio es el propio Merion. El campo en los suburbios de Filadelfia ha sido sede de 18 campeonatos de la Asociación de Golfistas de Estados Unidos desde 1904. Esa cifra sin precedente es un testimonio de la importancia del Merion.

Pero en 1981, cuando David Graham ganó el US Open aquí, muchos pensaron que el Merion no volvería a recibir este torneo.

El US Open había crecido demasiado. El Merion se consideraba demasiado pequeño para albergar un certamen de esta envergadura.

El Merion mide 6.996 yardas. Será el primer torneo major en nueve años que se dispute en un campo de menos de 7.000 yardas. Además, el Merion se ubica en un terreno de 111 acres (45 hectáreas), lo que deja poco espacio para instalaciones de patrocinadores, televisoras, comedores, carpas tiendas y todo eso que ha convertido al golf en una meca del entretenimiento.

¿Es demasiado pequeño? Quizás sí, pero también es demasiado bueno como para seguirlo desdeñando.

"En 1981, cuando cerró, no era porque el campo no funcionara, pero creímos en realidad que sería la última vez que se disputaba ahí un abierto nacional y que se transmitía siquiera por televisión un torneo ahí", dijo el director general de la Asociación, Mike Davis. "Y en serio, no tuvo nada que ver con el campo en términos de la forma en que se juega el golf ahí. ¿Cómo adaptas un US Open de la era moderna a esos 111 acres?"

Davis y su personal encontraron una forma al establecer un límite de unos 25.000 boletos para cada día, muy por debajo de los 40.000 que se ofrecen para la mayoría de las sedes. Algunas instalaciones empresariales estarán en el vecino Haverford College, usado como estacionamiento en 1981.

La mayor proeza consistió en lograr que una treintena de casas en el perímetro del campo cedieran parte de sus terrenos para instalar más carpas.

Ello allanó el camino para que el Merion recibiera un US Open por primera vez en 32 años. Y hay curiosidad por ver lo que el juego moderno puede producir en un campo que tiene cinco hoyos de par cuatro y de menos de 400 yardas. Davis dijo que habrá más birdies que en cualquier US Open.

Y si las condiciones son propicias, se podrían pulverizar los récords del mejor marcador en la historia.

A fin de cuentas, el US Open ayudará a identificar al mejor golfista de la actualidad, y ése parece ser Woods.

Ha ganado ya cuatro veces este año en la Gira de la PGA y ha vuelto al primer lugar del escalafón mundial. Sin embargo, hace cinco años que no gana un major, su 14to, en el US Open de 2008, disputado en Torrey Pines. Jack Nicklaus tenía unos 45 años cuando atravesó una sequía tan grande.

Aun así, ningún otro jugador parece más capaz. Woods se llevó tres victorias en cuatro torneos, con la excepción del Masters, donde terminó empatado en el sexto sitio. Alguien preguntó a Lee Westwood si Woods está a punto de dominar otra vez el golf mundial, y el inglés se mostró perplejo.

"Creo que él es quien puede hacer eso, ¿no?", respondió Westwood. "Evidentemente está jugando bien por el momento, y cuando hace su tiro de salida uno espera que gane, como ha ocurrido en los últimos 10 años".

La diferencia es ahora que el principal adversario de Woods por el momento no es McIlroy o Phil Mickelson, sino el español Sergio García. Y la batalla no se ha librado en el campo, sino frente a una cámara de TV o en una cena. Sus diferencias se agravaron en Inglaterra, cuando García hizo un comentario con tintes racistas, por el que ofreció disculpas a Woods.

El lunes, primer día de prácticas, ambos se dieron la mano, relató Woods. Pero no hubo tiempo para una disculpa personal.