Con ocho Roland Garros, doce Grand Slam, 42 títulos en tierra batida, 49 victorias en París por una única derrota, Rafael Nadal ha puesto tan alto el listón que a sus 27 años el mallorquín parece no tener límites.

Tras convertirse en el tenista que más veces ha ganado un mismo Grand Slam, el próximo récord en el horizonte de Nadal es el de victoria total en grandes.

Está a dos del estadounidense Pete Sampras y cinco menos que el suizo Roger Federer, plusmarquista de ese capítulo estadístico. Con 27 años, Sampras había ganado once y Federer 13.

"Los 17 están a años luz", afirmó Nadal tras levantar su octava Copa de los Mosqueteros.

"Si alguien puede conseguirlo, ese es Nadal", replicó David Ferrer, su rival en la última final.

"Estoy seguro de que superará el récord de Federer", aseguró Manolo Santana, el primer español en imponerse en Roland Garros.

En el ambiente flota una pregunta: ¿cuáles son los límites de Nadal?.

¿Las estadísticas? El mallorquín ha mostrado que es capaz de superar sus propios récords, de poner siempre un poco más arriba el listón de los desafíos para agrandar su leyenda.

El año pasado consiguió su séptima victoria en la tierra batida de París y dejó atrás el mito forjado entre 1974 y 1981 por el sueco Bjorn Borg.

Este año, sumó su octava victoria en Roland Garros y dejó atrás a Richard Sears, William Renshaw, Bill Larned, Bill Tilden, Pete Sampras y Roger Federer, que habían logrado coleccionar siete triunfos de un mismo grande. Hasta ayer, un récord.

Contra Ferrer en la final sumó además su victoria 59 en el Grand Slam de París, una más que el argentino Guillermo Vilas y que Federer.

¿El físico? Desde que en 2005 Nadal ganó su primer Roland Garros, el mallorquín escucha augurios de lesiones, con el argumento de que su tenis, muy físico, exige un gran desgaste a su cuerpo.

A mediados de la pasada temporada la rodilla le abandonó y tuvo que estar siete meses ausente de las pistas. Muchos fueron los que pronosticaron el ocaso de su carrera.

Pero Nadal se recuperó y volvió con la misma intensidad con la que había abandonado el circuito. Desde su retorno en febrero en Viña del Mar ha ganado siete torneos y ha jugado dos finales. Solo cuenta dos derrotas. Es el mejor del año.

El tenista ha sabido guardar el misterio sobre el estado de su rodilla, pero no parece que le haya mermado demasiado.

¿La concentración mental? Pocos son los que consideran que Nadal puede fallar por ese flanco. Su capacidad para aferrarse a las victorias, para no dar por perdidas bolas que otros consideran imposibles, para no salirse de los partidos cuando las cosas se ponen cuesta arriba, es para muchos lo que marca la diferencia entre el Nadal buen tenista y el genio.

La última prueba la dio el pasado viernes contra el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, que acarició la victoria en semifinales de Roland Garros cuando dominaba en el quinto set. Pero el mallorquín no se vino abajo y acabó dando la vuelta al partido.

¿Los rivales? Nadal forma parte de la mejor generación que recuerda el tenis mundial. Junto a Djokovic, Federer y el británico Andy Murray, conforma un grupo de tenistas que están muy por encima del resto.

Nadal ha demostrado que les supera a todos ellos sobre polvo de ladrillo. Pero también que está en condiciones de ganarles en otros terrenos.

De los últimos 21 encuentros contra rivales del "top ten" ha ganado 20. Djokovic le derrotó en la final de Montecarlo, pero Nadal le devolvió la moneda en Roland Garros.

Esta temporada ha ganado dos veces a Federer, en la pista dura de Indian Wells y en la tierra batida de Roma, y no se ha medido con Murray, pero el mallorquín parece en posición de poder ganarles a todos.

Andre Agassi, que ayer asistió a la final, afirma que Nadal puede ganar cualquier Grand Slam. También considera que el español debe "concentrar sus esfuerzos" para evitar lesiones.

Usain Bolt, que entregó la Copa al ganador, cree que superada su lesión de rodilla Nadal será más fuerte. El hombre más rápido del mundo sabe de qué habla, porque también tiene una historia de superación a sus espaldas. Luis Miguel Pascual