¿Estará listo Brasil para el Mundial del próximo año? Pronto tendremos una idea más clara.

La Copa Confederaciones — el torneo que reúne a los monarcas continentales, el campeón mundial y el país anfitrión — se pone en marcha el sábado y por ahora rondan más preguntas que respuestas en torno a los preparativos de Brasil.

¿Qué tal quedaron los estadios nuevos y remodelados? ¿Son adecuados los aeropuertos? ¿Hay suficientes habitaciones de hotel? ¿Y qué hay de las medidas de seguridad?

A un año del campeonato más importante del fútbol, la Confederaciones se considera una especie de fogueo para el Mundial y sirve al comité organizador local y a la FIFA para calibrar la maquinaria y hacer cualquier ajuste necesario.

"Este es un torneo que necesitamos para ver, para probar, para estar seguros de lo que tenemos que cambiar o mejorar para la Copa del Mundo en Brasil", declaró a mediados de mayo el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke.

España, Italia, Brasil, México, Uruguay, Japón, Nigeria y Tahití jugarán en seis sedes hasta la final del 30 de junio en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, el mismo escenario donde se coronará el campeón mundial en 2014.

Brasil tuvo numerosos problemas y retrasos para entregar los estadios en Río (Maracaná), Brasilia (Estadio Nacional), Recife (Arena Pernambuco), Salvador (Arena Fonte Nova), Fortaleza (Estadio Castelao) y Belo Horizonte (Estadio Mineirao).

El mítico Maracaná, construido para el Mundial de 1950, fue remodelado por tercera vez en su historia a un costo de unos 400 millones de dólares. Apenas fue reinaugurado el 2 de junio con un amistoso entre Brasil e Inglaterra.

El Estadio Nacional Mane Garrincha de Brasilia, sede del partido inaugural el sábado entre Brasil y Japón, abrió sus puertas menos de un mes antes del comienzo del torneo, mientras que una sección del techo de la Arena Fonte Nova de Fortaleza se desplomó a tres semanas del campeonato, después de intensas lluvias.

Incluso Sao Paulo, la ciudad más grande de Sudamérica y originalmente en los planes de la FIFA para la Confederaciones, quedó fuera de la lista de sedes por no contar con un estadio adecuado para el torneo.

A pesar de estos contratiempos, los anfitriones confían que la Confederaciones será un buen augurio para la Copa del Mundo.

"Estoy segura que Brasil se lucirá en y fuera del cancha", prometió la presidenta brasileña Dilma Rousseff.

¡Ah, claro, en la cancha! Ahí la "Verdeamarela" no ha tenido mucho que festejar en meses recientes.

Dirigida por Luiz Felipe Scolari, en su segunda etapa como técnico nacional, y con Neymar como motor, la "canarinha" ha sembrado bastantes dudas con su desempeño en los amistosos desde que fue eliminada en los cuartos de final de la Copa América de 2011.

Ese descalabro puso en marcha lo que eventualmente sería la salida del timonel Mano Menezes en 2012, y abrió la puerta para el regreso de "Felipao", campeón mundial en 2002.

Scolari tampoco ha podido poner en orden una selección que cuenta con jóvenes como Neymar, Oscar y Lucas, desbordados de talento pero sin probarse con la selección mayor.

Y aunque Brasil tenga asegurado el boleto al Mundial por ser el país anfitrión y la Confederaciones le sirva como un mero fogueo, la presión de la "torcida" por conquistarla por tercera vez consecutiva pondrá a prueba el temple de Neymar y compañía.

"La afición brasileña es muy intensa, ellos saben que tenemos un gran equipo y siempre quieren que gane", comentó el arquero brasileño Julio César, después que Neymar y otros futbolistas recibieron abucheos del público en el triunfo 3-0 sobre Francia en un amistoso el domingo en Porto Alegre.

"Sólo espero que la afición nos apoye en todo momento en la Copa Confederaciones", expresó Neymar, el flamante fichaje de campanillas del Barcelona.

Brasil está en el Grupo A junto con Japón, México e Italia, que se clasificó como subcampeona de Europa ya que España — que le ganó la final de la Euro el año pasado — tiene su boleto como campeón mundial.

España parece tener el camino mucho más allanado en el Grupo B, que comparte con Uruguay, Nigeria y Tahití. Los españoles debutan el domingo contra Uruguay en Recife.

La Roja buscará ganar el único trofeo que falta en sus vitrinas en esta etapa en la que conquistó el Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2008 y 2012. España fue tercera en la Confederaciones de 2009 en Sudáfrica, tras perder inesperadamente ante Estados Unidos en las semifinales.

"Es muy complicado llegar a la cima y aún más mantenerse", consideró el lateral español Alvaro Arbeloa. "Hay mucha motivación por ganarnos y eso lo hace más difícil, pero nuestra motivación también es mayor".