Henry Cavill, el actor británico encargado de encarnar a Superman, uno de los mayores iconos de la cultura popular, en "Man of Steel", de estreno el próximo viernes en EE.UU., dijo en una entrevista con Efe que apenas pudo contener las lágrimas al ver la película por primera vez.

"La vi hace un mes y, honestamente, me quedé sin palabras", afirmó el intérprete de 30 años. "Hay muchas partes de mí involucradas en la cinta. Provoca emociones poderosas. Conocía el guión y la historia, y aún así casi lloro tres veces en la primera media hora, lo cual es una locura. Al final resultó ser una experiencia genuina e íntima. Ojalá el espectador sienta lo mismo".

Dirigida por Zack Snyder ("300", "Watchmen") y coprotagonizada por Amy Adams, Michael Shannon, Kevin Costner, Diane Lane y Russell Crowe, la cinta es todo un espectáculo visual al servicio de una historia escrita por David S. Goyer y Christopher Nolan (director de la renovada saga sobre Batman).

Explica con detalle los orígenes del hombre de acero, desde su nacimiento en el planeta Krypton hasta comprender los motivos por los que fue enviado a la Tierra, donde fue acogido por la familia Kent.

"Los efectos visuales son impresionantes, igual que los movimientos de cámara y las escenas donde vuelo", admitió Cavill, "pero la cinta tiene alma más allá de eso. Me gusta que me importen los personajes y creo que existen en mi mente y en mi corazón. No veía actores en la película, veía historias. Eso hizo que me metiera de lleno en el relato", indicó.

Cavill supo que era el elegido para encarnar al mítico superhéroe un par de horas antes de que el estudio Warner Bros. lo anunciara de forma oficial en enero de 2011.

"La verdad, no estaba preparado para que me dijeran que sí. Se me da bien encajar el no porque me lo han dicho muchas veces. Me pidieron que no dijera nada a nadie en ese rato, así que fue mi secreto personal durante unos minutos. Lo disfruté muchísimo", sostuvo.

En cierta manera Cavill parecía estar predestinado a encarnar este personaje, ya que fue quien se llevó el papel en las pruebas de casting que realizó para la adaptación que iba a rodar el cineasta McG en 2002, antes de que el estudio finalmente optara por cancelarlo y apostar por "Superman Returns", la versión firmada por Bryan Singer en 2006 con Brandon Routh como protagonista.

"Jamás, ni en mil millones de años pensé que volvería a tener otra oportunidad así. Por suerte encajé en la visión que tenía Zack del personaje", reconoció Cavill, un actor conocido hasta ahora principalmente por "Immortals" (2011) y su paso por la serie "The Tudors".

Su vida va a dar un giro de 180 grados y es consciente de ello, principalmente porque si el filme funciona como se espera, rodará al menos dos entregas más, lo que le ligaría a la franquicia durante los próximos años. En cualquier caso, afirma estar preparado para los rigores de la fama.

"Claro que sentí la presión y la responsabilidad, pero preocuparme no me iba a hacer ningún bien así que traté sólo de hacer mi trabajo lo mejor posible. No creo que todo esto vaya a cambiar mi forma de ser. Tengo un buen grupo de apoyos en mi familia, mis hermanos y mis amigos. Son muy buenos a la hora de recordarme las cosas importantes de la vida", apuntó.

Sobre sus musculosos hombros recaen las expectativas de la que pasa por ser una de las películas más esperadas del año, con un presupuesto que ronda los 200 millones de dólares.

Cavill se entregó durante meses a una dieta de 5.000 calorías al día e innumerables ejercicios físicos para lograr el imponente físico que muestra en la gran pantalla. Tras años entregado al personaje, todos esos sacrificios y esfuerzos verán la luz en cines de todo el mundo en breve.

El actor hace una pausa por un momento, mira fijamente el emblema del superhéroe con la letra "S", sonríe y confiesa: "No me lo creo aún. Es una locura".

Por Antonio Martín Guirado