Vanguardia e identidad son los rasgos principales en la obra de Marc Chagall (1887-1985) que puede contemplarse desde hoy en la galería Tate de Liverpool, en la mayor exposición del pintor ruso en el Reino Unido desde hace quince años.

"Chagall: Pintor moderno" analiza la evolución de una de las figuras artísticas más importantes del siglo pasado a través de 80 de sus pinturas y dibujos en papel, concebidos entre 1911 y 1920 y procedentes de colecciones privadas y museos de todo el mundo.

Tras pasar en San Petersburgo sus años de formación artística y cultivar su estilo en el bohemio ambiente de París, Chagall forjó un lenguaje propio en cada una de sus obras, más allá de cualquier movimiento estético.

"Lo que tratamos de transmitir con esta muestra es que Chagall nunca se inscribió a ninguna corriente artística. Estaba influenciado por algunas, pero tenía un gusto artístico muy personal", explicó a Efe la comisaria de la exposición, Simonetta Fraquelli.

Su estilo mezcla dos de las tendencias más modernas de su época: el cubismo que promulgaba Pablo Picasso y el fauvismo francés de Henri Matisse.

Influencias que no le hicieron olvidar sus raíces, que Chagall dejó ver en obras llenas de nostalgia y vanguardia donde su origen ruso y judío son también parte de la identidad del artista.

En un repaso casi cronológico, la muestra en la Tate Liverpool se organiza a través de las diferentes etapas artísticas de Marc Chagall, desde sus primeros e ingenuos lienzos folclóricos, con obras como "Nacimiento" (1910) o "El burro verde" (1911).

Otro de sus lienzos más representativos es "Yo y el pueblo" (1911) que, además de ser el símbolo de esta exhibición, supone un paso intermedio en la pintura de Chagall hacia una expresión más optimista, alegre y con los intensos colores que acabaron por caracterizar su obra.

Una cualidad que destacó Picasso del artista ruso: "Cuando Matisse muera, Chagall será el único pintor capaz de entender lo que realmente significa el color", confesó en una ocasión el genial español.

El recorrido continúa con exuberantes cuadros llenos de luz para los que Chagall se inspiró en los años cruciales que vivió en la capital francesa, como "París a través de la ventana" (1913), o en su afición al teatro, en "Introducción al teatro judío" (1920).

"Chagall: Pintor moderno" también revela cómo el artista respondió a las persecuciones religiosas a las que se vio sometido por su condición de judío, que le llevarían de regreso a Rusia antes de verse obligado a peregrinar entre Francia y Estados Unidos hasta, al término de la II Guerra Mundial, instalarse en la costa gala.

"Sus cuadros son una respuesta a todo lo que experimentó y a los dramas personales que vivió. Esta colección es un buen ejemplo que no creo que podamos volver a disfrutar en Reino Unido hasta dentro de muchos años", apuntó la comisaria.

La esencia más íntima del artista se aprecia en aquellas obras que dedica a sus seres queridos, en las que el pintor ruso plasmó el amor y respeto que sentía por su esposa Bella, su familia y sus amigos más cercanos.

En sus memorias, el pintor escribió: "Si creo mis obras desde el corazón todo funciona pero, si lo hago desde la cabeza, prácticamente nada lo haría".

La exposición "Chagall: Pintor moderno" estará abierta hasta el 6 de octubre en la Tate Liverpool, que la ha ubicado en una sala llena de ventanas, presentes en muchos cuadros de Chagall, para que "el espacio se relacione con sus obras", según la comisaria Fraquelli.

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Sumaya Barber