Decenas de miles de personas se congregaron el sábado en la Plaza Taksim de Estambul, y otros miles salieron a las calles en el centro de Ankara, en la segunda semana de protestas que han planteado al primer ministro el primer desafío serio a su mandato.

Horas antes, el partido de Recep Tayyip Erdogan desestimó las protestas, que se han propagado por todo el país, como un intento de la oposición por boicotear al gobierno, y rechazó los pedidos de elecciones anticipadas.

Las protestas, provocadas por la indignación que causó la represión policial contra una protesta ambientalista en la Plaza Taksim el 31 de mayo, se propagó rápidamente a 78 ciudades. Tres personas han muerto — dos manifestantes y un policía — y miles de personas han resultado heridas.

Las protestas se han convertido en una condena generalizada a Erdogan, a quien muchos consideran autoritario en momentos en que cumple 10 años en el poder, y le acusan de introducir sus creencias religiosas y conservadoras en una nación gobernada por leyes seculares.

El mandatario convocó a la cúpula de su partido de Justicia y Desarrollo para discutir las protestas el sábado por la tarde.

Después de la reunión, el vocero del partido Huseyin Celik dijo que las versiones de que las elecciones generales del 2015 serían adelantadas eran "totalmente infundadas, totalmente innecesarias, inventadas e imaginarias".

Celik también acusó al principal partido de oposición de tratar de derrocar a Erdogan por medios ilegítimos, "después de no haber podido vencer siete veces (al partido Justicia y Desarrollo) en las urnas".

El titular del partido nacionalista turco, Devlet Bahceli, había reclamado elecciones anticipadas para que Erdogan reafirmara su mandato.

"La posición del primer ministro y el tumulto han profundizado la crisis", dijo Bahceli a la prensa. "La hora del primer ministro ha llegado; creemos que tiene que renovar su mandato".

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Fraser contribuyó desde Ankara.