La final de la NBA. El mero hecho de ser parte es algo memorable y también miserable.

Y la gran sorpresa es que los solemnes Spurs, son el equipo que más se está divirtiendo. En cambio, el equipo de South Beach es el que está gruñón y malhumorado.

El Heat de Miami pudo haber tenido el mejor récord de la temporada regular y es el gran favorito para revalidar el título, pero está sufriendo para mantenerse en la cima.

"Nadie se divierte en los playoffs. Lamento decírselo a la gente que piensan otra cosa", dijo Dwyane Wade, el estelar escolta del Heat. "Como jugador en los playoffs, no se celebra hasta al final y eres el ganador. Si no ganas, vas a andar amargado un buen rato".

Abajo 1-0 en la gran final tras una sensacional campaña regular que quedaría en anécdota sin otra corona, el Heat podría sonreír con una victoria el domingo ante San Antonio en el segundo duelo de la serie que se disputará el domingo.

En su tercera final seguida, el Heat le ha perdido un poco el gusto a esta coyuntura. Con las expectativas por las nubes, Miami no puede conformarse con otra cosa con un campeonato.

Pero San Antonio, ausente de esta instancia durante seis años, sí está disfrutando en la que podría ser la última oportunidad para Tim Duncan, Tony Parker y el argentino Manu Ginóbili.

Después de todo, Duncan es como una momia, como suelen bromear ahora los Spurs.

Parker dijo que Duncan tiene 50 años, aunque en realidad tiene 37. Este tipo de bromas no se ajustan con un equipo que es sinónimo de soso.

"Mis amigos y todos en el equipo recibimos fotos chistosas en Instagram o bromas sobre lo viejo que son varios de los jugadores en nuestro equipo", dijo el suplente Matt Bonner. "Como nos divertimos con eso".

Pese a la noción de que son unos ancianos, los Spurs son en realidad el equipo más bisoño, con menos experiencia, de esta final. Miami cuenta con nueve jugadores que rebasan los 30 años contra seis de los Spurs. Sólo sus tres históricos y Bonner han estado en una final de la NBA.

Por eso es que los Spurs están disfrutando un poco más esta final que cuando era el equipo favorito para disputarla año tras año.

"Sin duda que nos estamos divirtiendo", dijo el francés Parker. "Valoramos el momento. No tomamos nada a la ligera, porque ha transcurrido tanto tiempo. Han sido seis años. Se siente como una eternidad. Tras la serie de Memphis, la emoción fue enorme".

En cuanto a Miami, el del domingo será su partido número 100 de la temporada y acusan los rigores. Wade arrastra una dolencia en la rodilla derecha. Chris Bosh ha perdido la puntería. LeBron James está sumando muchos minutos, en actividad en el mes de junio los últimos tres y en los Juegos Olímpicos el año pasado.

"Estos dos años y medio me pasan factura físicamente", dijo James. "Pero he sido bendecido, he sido bendecido de poder estar en tres finales. He sido bendecido al formar parte de un tremendo equipo olímpico y jugar básquetbol, el deporte que adoro".

"No podré hacerlo siempre. Las oportunidades que este deporte me ha dado los últimos años, no las cambio por nada", añadió.

El alivio para el Heat fue al que al menos recibieron dos días de descanso tras sucumbir 92-88 en el primer partido. Tanto James como Wade apuntaron a la fatiga al referirse a los problemas de Miami en el último cuarto.