El museo danés de Louisiana inaugura mañana una muestra con cerca de dos centenares de obras de la polifacética artista japonesa Yoko Ono, la viuda del "beatle" John Lennon, la cual cumplió ochenta años en febrero pasado.

"Half-a-window show", presentada antes en la Schim Kunsthalle de Fráncfort y que en 2014 estará en el Guggenheim de Bilbao, hace un repaso extensivo de la larga carrera de Ono, "una artista de vanguardia fundamental" aunque "oscurecida por el personaje y su historia", en palabras de Poul Erik Tøjner, director de Louisiana.

La exhibición, la mayor nunca dedicada a Ono en Europa según sus impulsores, recorre más de medio siglo de una producción multidisciplinar, que incluye desde objetos a dibujos, textos, películas, instalaciones y fotografía.

La artista japonesa reflexiona sobre temas políticos y sociales o plantea cuestiones existenciales, casi siempre de un modo simple y directo, a menudo provocador.

La retrospectiva arranca en los comienzos de la carrera de Ono, que desde 1951 reside en Nueva York, y muestra la evolución de su obra hasta sus más recientes ejemplos, como la instalación "Telephone in maze", un laberinto de cristal que confunde al espectador, que debe de encontrar un teléfono en su centro.

Ono ha creado una obra expresamente para la exposición de Louisiana, bautizada "Moving Mountains", en la que al ritmo de su canción del mismo nombre, propone al público hacer esculturas en movimiento que luego serán grabadas.

Las invitaciones al espectador para que interactúe con las obras son un rasgo común en muchas piezas de la exposición, como en "Air dispensers", en la que se pueden sacar cápsulas de aire de una máquina de chicles introduciendo una moneda.

Esta pieza, como otras incluidas en la exposición, son una actualización de originales propios de décadas atrás, una característica recurrente en Yoko Ono.

Su obra audiovisual también ocupa un lugar destacado en la muestra, bien a través de videoinstalaciones o de películas, muchas de claro contenido feminista, enmarcadas en el contexto de las décadas de 1960 y de 1970.

Louisiana ha dedicado también una sala entera a la producción musical de Ono, en solitario o con Lennon, muy presente también en toda la exposición.

Así se pueden ver carátulas de sus elepés, textos de canciones, reproductores con toda su música digitalizada a disposición del público y vídeos de actuaciones, algunas tan recientes como la que hizo con la Plastic Ono Band hace unos meses en la sala Volksbühne de Berlín para festejar su octogésimo cumpleaños.

"No pienso en mí misma en términos de edad", dijo hoy Ono en una rueda de prensa en el museo de Louisiana, situado a unos 40 kilómetros al norte de Copenhague.

Ono dijo estar "agradecida" por estar viva cada día y no considera que sea una "leyenda viva", un calificativo que ella prefiere aplicar a cada ser humano.

"Me gusta vaciar mi mente, así entran en ella nuevas ideas e inspiraciones", señaló para explicar cómo se mantiene activa la artista japonesa, que esta noche tenía previsto representar en el museo danés tres performances.

Una de ellas será "Sky Piece to Jesus Christ", de 1965, una de las más conocidas y en la que los miembros de una orquesta son envueltos progresivamente en esparadrapo hasta que ya no pueden tocar más.

Yoko Ono participará además en un proyecto en varios puntos de Copenhague para llenar de arte los espacios vallados con motivo de las obras de ampliación del metro de la capital danesa.

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Por Anxo Lamela