Los niños y niñas discapacitados y sus comunidades se beneficiarían si la sociedad se centrara en lo que pueden lograr en vez de lo que no pueden hacer, según un informe de la Unicef presentado hoy en el que se denuncia que la discriminación por motivos de discapacidad es una forma de "opresión".

"Cuando se ve la discapacidad antes que el niño, no sólo es malo para el niño, sino que priva a la sociedad de lo que ese niño tiene que ofrecer. Su pérdida es una pérdida para la sociedad pero su ganancia es ganancia para la sociedad", dijo el director de la Unicef, Anthony Lake, al presentar el informe "Estado Mundial de la Infancia".

Concentrarse en las capacidades y el potencial de los niños y niñas con discapacidad ofrecería beneficios a la sociedad en su conjunto, según el informe que expone cómo las sociedades pueden incluir a los niños y niñas con discapacidad, porque cuando ellos desempeñan una función en la sociedad "todos se benefician".

La Unicef asegura en su último "Estado Mundial de la Infancia" que la educación inclusiva amplía los horizontes de los niños y niñas discapacitados, por lo que propone aumentar las actividades para apoyar su integración y ayudar a combatir la discriminación "que les empuja aún más hacia los márgenes de la sociedad".

La agencia de la ONU para la infancia recuerda que para muchos de estos niños la exclusión comienza en los primeros días de vida, cuando se registra su nacimiento ya que, a falta de un reconocimiento oficial, están "aislados" de los servicios sociales y las protecciones jurídicas que son cruciales para su supervivencia y sus perspectivas.

"Para que los niños y niñas con discapacidad cuenten, es preciso tenerles en cuenta al nacer, en la escuela y en la vida", subrayó Lake al presentar el informe, que destaca que los menores con alguna discapacidad tienen menos probabilidades de recibir atención médica o de ir a la escuela.

"Se encuentran entre los más vulnerables a la violencia, el abuso, la explotación y el abandono, sobre todo si se les oculta o se les ingresa en instituciones, algo que ocurre con frecuencia debido al estigma social y el costo económico que supone su crianza", añade la Unicef.

El resultado combinado es que los niños y niñas con discapacidad están entre los más marginadas del mundo ya que los niños pobres son quienes menos posibilidades tienen de asistir a la escuela o a una clínica, pero los que viven en la pobreza y además tienen una discapacidad "esta posibilidad es aún menos probable".

El género también es un factor clave, ya que las niñas con discapacidad tienen menos probabilidades que los niños de recibir alimentos y atención, de ahí que los responsables del informe denuncien que la discriminación por motivos de discapacidad es una forma de opresión.

Hay pocos datos precisos sobre el número de niños con discapacidad, qué discapacidades tienen y la forma en que las discapacidades afectan sus vidas. Como resultado, pocos gobiernos disponen de una orientación fiable para la asignación de recursos a fin de apoyar y ayudar a los niños con discapacidad y sus familias.

Cerca de un tercio de los países del mundo no han ratificado aún la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, según la Unicef, que insta a todos los Gobiernos a cumplir sus promesas de garantizar la igualdad de derechos de todos sus ciudadanos, incluidos los niños más excluidos y vulnerables.

De ahí que el informe inste a los Gobiernos a ratificar y aplicar la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño, además de apoyar a las familias para que puedan satisfacer los costos más elevados que supone el cuidado de los niños y niñas con discapacidad.

Por otro lado, los responsables del estudio piden que se adopten nuevas medidas para combatir la discriminación a los menores con alguna discapacidad que impera en el público, a los encargados de tomar decisiones y a los proveedores generales de servicios esenciales como la educación y la atención sanitaria.

Los organismos internacionales deberían asegurarse de que el asesoramiento y la asistencia que prestan a los países en desarrollo sean compatibles con ambas convenciones y promover una investigación mundial sobre la discapacidad para generar datos y análisis que orienten la planificación y asignación de recursos.

El "Estado Mundial de la Infancia" correspondiente a 2013 hace hincapié en la importancia de involucrar en la sociedad a los niños, niñas y adolescentes con alguna discapacidad consultándoles sobre el diseño y la evaluación de los programas y servicios que están destinados a ellos.

"El camino por delante es un reto. Pero al igual que los niños no aceptan límites innecesarios nosotros tampoco deberíamos aceptarlos", añadió el director ejecutivo de la Unicef.