Mariano Rivera no estaba preparado para la pregunta. No tenía a mano una pelota, así que un hombre que lucía una gorra de los Metsd le lanzó una pelota nueva, y el veterano taponero mostró el agarre que le ha hecho el líder de salvamentos de las Grandes Ligas.

No había rivalidad en este grupo, solamente gratitud.

Rivera se reunió el lunes con un grupo de fanáticos y empleados de los Mets en la Rotonda Jackie Robinson en el Citi Field antes del primer partido de la serie interligas entre los dos equipos de Nueva York.

El panameño se ha estado reuniendo con fanáticos y otras personas en cada estadio que visitan los Yanquis, como parte de su despedida del béisbol, tras anunciar en marzo que se retiraría al acabar esta campaña.

"Jugar por tantos años un equipo contra el otro, pasamos buenos ratos, y sufrimos algunas derrotas duras. Pero al mismo tiempo, ha sido grandioso", dijo Rivera. "Ellos (los fanáticos de los Mets) siempre han sido respetuosos y aprecian lo que hacemos".

El único jugador que queda en las mayores con el número de Robinson se sentó frente a una escultura del número 42 del inmortal astro de los Dodgers de Brooklyn, y charló sobre varios temas, desde su famoso recta cortante hasta la Serie Mundial del 2000 que enfrentó a los dos equipos de la ciudad en una verdadera Serie del Metro.

Los fanáticos de los Mets tienen razones más que suficientes para estar agradecidos por el retiro de Rivera — 20 de los 626 salvamentos de su carrera se han producido en series interligas contra ellos, y el panameño además consiguió otras dos en la serie del 2000, ganada por los Yanquis en cinco partidos.

Los Mets honrarán a Rivera antes de enfrentarse con los Yanquis el martes por la noche, en el último juego de temporada regular entre ambos esta campaña.