Carlos Muñoz recuerda cuando salió a festejar a las calles de Bogotá tan pronto su compatriota colombiano Juan Pablo Montoya cruzó la meta y ganó las 500 millas de Indianápolis.

Muñoz era apenas un niño en 2000, pero desde entonces tuvo claro lo que ese triunfo significaba: que un colombiano podía brillar en uno de los escenarios más importantes del automovilismo.

"El (Montoya) es mi ídolo", comentó Muñoz, "y hay que admirar a alguien así, el primer colombiano que gana una carrera de Fórmula Uno, y el primero en ganar aquí. Hay que admirar eso, él es un ejemplo".

Un ejemplo que Muñoz espera seguir.

El prodigio de 21 años largará desde el centro de la primera fila el domingo en las 500 millas de Indianápolis, al igual que Montoya lo hizo como un novato hace más de una década. Y espera tomar la punta de inmediato, al igual que su ídolo, y dominar la carrera de la manera que Montoya lo hizo para saltar al estrellato.

"Una de las cosas buenas de él es que es un muchacho realmente agradable, muy humilde", comentó Montoya desde Charlotte, Carolina del Norte, donde compite el domingo por la noche en la serie Nascar. "Creo que tiene un buen futuro, y es bueno ver a otro colombiano manejando en Indy y que le vaya tan bien".

Muñoz dijo que no conoce bien a Montoya, y en realidad es mejor amigo del hermano de Montoya, Federico. Así que le sorprendió que Montoya lo llamara recientemente para darle algunos consejos.

¿Qué le dijo?

"Es un secreto", soltó Muñoz con una sonrisa. "Dijo que son 500 millas y hay que mantener la concentración... tengo que ir paso a paso y no cometer errores".

Eso es más fácil dicho que hecho.

Montoya era un novato en la Indy en 2000, pero también era el campeón defensor de la serie CART, así que tenía bastante experiencia manejando en monoplazas, incluyendo en circuitos ovalados de alta velocidad.

Muñoz, líder de la serie Indy Lights, entrará a territorio desconocido.

"Ha tenido algunos momentos descontrolados", comentó Pippa Mann, que ayuda a comentar carreras de Indy Lights para IMS Radio, y largará desde la parte trasera de la parrilla el domingo.

"Así que el analista que hay en mí diría, 'me encantaría verlo un poco más tranquilo''', relató Mann. "Y al piloto que estará en la pista con él también le encantaría que se calme un poco. Es súper rápido, sólo que es joven y sin experiencia".

En el caso de Muñoz, la falta de experiencia podría incluso ser una ventaja.

"Está haciendo cosas que jamás vi a alguien hacer aquí", relató Graham Rahal. "Un día la semana pasada, literalmente puso dos llantas en el césped de adentro en una (vuelta) y no le pasó nada. Eso es ridículo. Jamás vi un vehículo con tanta tracción aquí".

Eddie Cheever, un ex ganador de las 500 millas, ha visto a Muñoz hacer eso en otras ocasiones.

"Es increíblemente valiente", comentó Cheever. "Mete la nariz del vehículo en cualquier lugar, y de todas formas se sale de aprietos. Si estoy en la silla del director del equipo, estaría pensando, '¿cómo voy a administrar tanto talento y tanta velocidad en una carrera de 500 millas?'''.

Algo que Muñoz tiene a su favor es su equipo.

El suyo es el quinto vehículo de Andretti Autosport, la escudería que dominó la Indy en mayo. Y aunque usualmente pasa a un segundo plano ante el campeón Ryan Hunter-Reay, su popular compañero Marco Andretti e incluso el venezolano E.J. Viso, Muñoz demostró que es uno de los pilotos a vencer con su velocidad promedio de 228,342 millas por hora en cuatro vueltas durante la clasificación del fin de semana pasado.

"Si cruza la meta, estará entre los cinco primeros", comentó Andretti. "Pero tiene que terminar. Es una carrera larga, y lo más importante para un novato es no forzar las cosas, dejar que la carrera tenga su desenlace, arriesgarte cuando sea necesario, pero no cuando sea innecesario".

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La reportera Jenna Fryer contribuyó con este despacho.