The Inmigrant" es un evidente homenaje a los millones de inmigrantes que entraron en EE.UU. a través de Ellis Island, y que mantienen "habitable, flexible y brillante" su país, en palabras de su realizador, James Gray, que presentó hoy el filme en la competición de Cannes.

Marion Cotillard y Joaquin Phoenix encabezan el reparto de esta película, tan bien rodada como poco original en su historia.

"La verdadera América es una mezcla cultural" que proporciona una "increíble riqueza y profundidad" a la sociedad, afirmó hoy Gray en la presentación ante la prensa de su película.

Con unas preciosas imágenes, "The Inmigrant" es, sobre todo, una mirada nostálgica al origen de Estados Unidos, a la fuerza de unos inmigrantes de los que proceden el 40 por ciento de la población actual del país, resaltó Gray.

Por eso ahora, cuando se debate sobre la inmigración latina, a Gray le gusta recordar que los adjetivos que se les dedica -"perezosos, sucios y estúpidos"- son los mismos que se decían de los irlandeses, los italianos o los judíos.

"Es el mismo argumento de los últimos cien años en Estados Unidos", afirmó Gray, que consideró que después de tanto tiempo hay que "aceptar que son parte de la riqueza de la sociedad".

"Me encantaría que no existiera ese racismo, esos prejuicios", agregó el director, que lo que ha tratado de hacer con su película es mostrar el duro tránsito de esos inmigrantes hasta que finalmente podían establecerse en la prometida tierra americana.

Pero hacerlo con la distancia que proporciona el paso del tiempo sobre una situación por la que pasaron más de 12 millones de personas, el número de inmigrantes que llegó a Ellis Island mientras estuvo abierta de 1892 a 1954.

La historia que cuenta la película es tan dramática como conocida y tratada mil veces en el cine. Una joven polaca, Ewa (Cotillard), llega a Ellis Island con su hermana huyendo de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y con la esperanza de lograr el sueño americano.

En el camino se cruzan un hombre sin escrúpulos (Phoenix) que controla a un grupo de chicas que actúan en espectáculos y ejercen la prostitución, con el único elemento positivo del buen trato que les proporciona.

Nada nuevo en una película sólida y con una estética muy cuidada, inspirada en la pintura y en la ópera, ya que el director pretende que los espectadores sientan las grandes emociones propias de la ópera.

Y para la que Cotillard tuvo que aprender a hablar polaco sin acento, el "gran desafío" de este trabajo para la actriz.

La intérprete, radiante de blanco y con un moño alto, señaló hoy que el lenguaje es parte de un todo y le gusta "crear un personaje con su propio lenguaje físico, su propia voz y su manera de hablar".

Y cuando "tienes que aprender un lenguaje extranjero, eso te ayuda a crear el personaje", por la forma de situar la voz, que es completamente diferente de un idioma a otro.

Aunque también consideró "bastante desestabilizante" el no saber si estaba hablando el polaco tan perfectamente como requería el papel. "Yo era capaz de darme cuenta cuando cometía grandes errores, pero no si era perfecto o no" el acento y eso era "frustrante".

Una actriz que el director apenas conocía -hoy reconoció que ni siquiera había visto "La vie en rose", el filme por el que Cotillard ganó el Óscar a la mejor actriz"- pero sintió al conocerla que tenía la "inteligencia emocional" necesaria para el papel.

"En cuanto sientes esa inteligencia en un actor, sabes que es fantástico", dijo Gray, que consideró esa sensación "suficiente" para escribir el papel para la actriz francesa.

Además destacó su "increíble cara", similar a las de Lillian Gish o Louise Brooks, un "rostros de cine mudo".

Junto a Cotillard, Joaquín Phoenix, tan solvente como suele, que no estuvo presente en Cannes por encontrarse en medio de un rodaje, y Jeremy Renner, el 'bueno' de la película.

De Phoenix, el realizador explicó que buscaba un actor que tuviera un profundo conocimiento del cine pero también sobre el comportamiento humano. "Es tremendamente inteligente y sensible. Vive por el proceso de creación, por el momento en el que pueda discutir sobre su personaje", indicó Gray.

Mientras, de Renner señaló haber visto todas sus películas y adorar a este actor que le presentó la directora Kathryn Bigelow.

Un trío de actores para una película que en parte fue rodada en Ellis Island, un lugar convertido en museo de la inmigración y uno de los más visitados por los turistas que viajan a Nueva York.

"Está abierto 364 días al año y no lo cerraron para nosotros, así que rodamos por la noche", algo que hoy no podrían haber hecho porque el huracán Sandy destrozó todo el sistema eléctrico de la isla.

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Por Alicia García de Francisco