La nueva división especial de la FIFA contra el racismo va a pedirle al organismo rector del fútbol mundial que apruebe una suspensión obligatoria mínima de cinco partidos para cualquier jugador culpable de ofensas racistas, dijo el viernes una persona familiarizada con la situación.

La unidad especial va a reportar ante el Congreso de la FIFA en Mauricio la próxima semana, y busca que la organización implemente la suspensión en sus 209 países miembros.

La persona habló con The Associated Press a condición de preservar el anonimato porque no estaba autorizada a discutir las sanciones antes del congreso.

Jeffrey Webb, que encabeza la división especial, no confirmó la sanción mínima que será recomendada.

"No puedo hablar sobre ello aún", dijo Webb. "Estamos trabajando para asegurarnos de que es implementado por las 209 asociaciones miembros y, no obstante lo que haga la UEFA o la CONCACAF, desde el punto de vista global debe haber requerimientos mínimos".

"Es hora de demandar responsabilidad... la FIFA debe fijar un estándar mínimo y decir: 'Éstas son las sanciones', y si tú violas eso, va a haber consecuencias".

El código disciplinario de la FIFA establece actualmente una suspensión mínima de cinco partidos por racismo, pero solamente es aplicable a jugadores en partidos internacionales.

Esta semana la UEFA respaldó una sanción mínima de 10 partidos por ofensas racistas para partidos en competencias europeas.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, estableció la fuerza especial antirracismo luego que el mediocampista del Milan, Kevin-Prince Boateng, se retirase de la cancha acompañado de sus compañeros cuando sufrió abusos durante un partido de exhibición contra el equipo Pro Patria de la cuarta división italiana en enero.

Fue el más reciente en una serie de incidentes de ofensas racistas entre jugadores y fanáticos en ensombrecer el fútbol en los últimos años, incluyendo incidentes que llevaron a las suspensiones del delantero uruguayo de Liverpool Luis Suárez y el zaguero inglés de Chelsea John Terry.