La conmovedora voz de Lydia Mendoza y su guitarra de 12 cuerdas podían sonar, según el acordeonista Flaco Jiménez, como "las estrellas cuando descienden del cielo".

Muchos consideran a Mendoza como la mayor intérprete mexicoestadounidense del siglo XX. "Mal Hombre", grabada en 1934, marcó el inicio de su carrera.

La memoria de la legendaria cantante fue reconocida con un sello del Servicio Postal Federal. En la estampilla aparece Mendoza en la cúspide de su carrera, rasgando una cuerda de su adorada guitarra.

El sello postal "Lydia Mendoza Para Siempre" es el primero de una serie inspirada en estrellas musicales, que también incluirá a Johnny Cash y Ray Charles. Fue develado en una ceremonia especial en el Teatro Guadalupe el miércoles, en la que también se celebró el arranque del Festival de Música de Conjunto Tejano del Centro de Artes y Cultura de Guadalupe en San Antonio.

El organizador del festival, Juan Tejeda, dijo que Mendoza es un verdadero ícono, una artista folclórica con una belleza impactante, con un talento comparable al de Lead Belly u Odetta y Rosetta Tharpe.

Mendoza, quien murió en San Antonio en diciembre de 2007 a los 91 años, dejó su huella en la música estilo conjunto (conjunto music).

"Es la primera texana emblemática", dijo Tejeda.

Las grabaciones de la artista originaria de Houston se realizaron en San Antonio.

"Sus primeras grabaciones, dos o tres, tienen bastantes toques de blues y están en español", dijo Tejeda.

Objetos relacionados con la carrera de Mendoza, incluida una guitarra, fotografías y un recuento histórico de la misma se pueden observar en el Teatro Guadalupe.

"Estamos muy orgullosos de ella", dijo Patty Ortiz, directora ejecutiva del centro cultural. "Cambió el paradigma de la música estilo conjunto".

El sonido minimalista de Mendoza era similar al de los primeros artistas de blues, folk y gypsy. Su estilo era atrevido y directo.

"Para ella lo más importante era la historia", dijo el acordeonista Joel Guzmán, ganador del Grammy y quien tenía 8 años cuando se presentó junto con Mendoza en Pharr en 1964.

Al comienzo, Guzmán estaba sobre el hombro de su padre, y "un minuto después estaba en el escenario".

Guzmán recuerda la sensación que le causó la falda de Mendoza, adornada con joyas, al rozarle la mejilla, así como el olor de su perfume.

"Era alguien especial", dijo.

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