El presidente de la FIFA Joseph Blatter dice que protestará ante las autoridades del fútbol italiano por la decisión de multar apenas 65.000 dólares a la Roma luego que sus fanáticos gritasen insultos racistas contra dos de los jugadores del Milan en un partido de la Serie A.

Las acciones en la cancha el domingo fueron detenidas casi dos minutos durante la segunda mitad del encuentro cuando hinchas visitantes de la Roma coreaban insultos contra los jugadores Mario Balotelli y Kevin-Prince Boateng, ambos de raza negra.

Las advertencias hechas por el sistema de altavoces del estadio fueron ignoradas, lo que llevó a que por primera vez un partido de la Serie A fuera suspendido por racismo.

Blatter ha intensificado los esfuerzos de la FIFA contra el racismo desde que Boateng salió de la cancha acompañado por sus compañeros de equipo durante un partido de exhibición contra un equipo de la cuarta división italiana en enero porque los estaban insultando.

Blatter está descontento de que el caso más reciente haya sido despachado tan prontamente por las autoridades del fútbol italiano, y dijo que "multas tan pequeñas por abusos raciales son inaceptables".

"Lo que me sorprende y no puedo entender es que el comité disciplinario de la Federación Italiana de Fútbol haya tomado una decisión, ni siquiera 24 horas después del acontecimiento, simplemente imponiendo una multa", dijo Blatter el martes en el portal de la FIFA. "Ellos no han investigado lo sucedido. Y el simplemente aplicar una sanción pecuniaria no es válido ni aceptable".

"¿Qué son 50.000 euros por un incidente así? No estoy contento y convocaré a la Federación Italiana. Esa no es forma de lidiar con el asunto", afirmó.

El incidente de Boateng en enero siguió a una serie de incidentes racistas en Inglaterra e hizo que Blatter estableciese una comisión especial para proponer sanciones más estrictas.

En planes que van a ser presentados al congreso de la FIFA este mes, los equipos enfrentan la posibilidad de ser expulsados de competencias e incluso relegados si sus jugadores, funcionarios o hinchas son culpables de cualquier forma de discriminación.

Propuestas similares van a ser presentadas a los miembros de la UEFA en su congreso en Londres en junio.

Recientemente en Inglaterra, el jugador uruguayo de Liverpool Luis Suárez fue suspendido ocho partidos por insultar racialmente a un rival, y el capitán del Chelsea John Terry fue suspendido cuatro partidos por las mismas razones.