El agente de inteligencia cubano René González recibió el certificado que acredita su renuncia a la ciudadanía estadounidense y aunque abogó por la normalización de las relaciones entre ambos países dijo que no deben esperarse gestos unilaterales por parte de la isla.

González, de 56 años, mostró a periodistas el documento que la víspera le entregó la Oficina de Estados Unidos en esta capital y según el cual dejó de ser un estadounidense, último capítulo para él de un proceso judicial que comenzó en 1998.

A partir de ahora, comentó, será "solo un patriota cubano" y en las próximas semanas la jueza norteamericana, Joan Lenard, deberá darle fin a su causa pues la condición para volver a residir en Cuba que ella le impuso fue la entrega de su ciudadanía.

El agente es uno de "los cinco" cubanos -como se conoce popularmente el caso- arrestados en 1998 como parte de la "Red Avispa" cuyo objetivo era infiltrarse en los grupos anticastristas de Miami.

"No voy a sentirme libre hasta que mis cuatro hermanos no estén de regreso", dijo González, quien nació en Chicago y por eso tenía las dos ciudadanías.

González recibió en 2001 una sentencia a 15 años de prisión en el caso que también incluyó a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.

En octubre de 2011 González salió en libertad pero la jueza le impuso tres años de libertad supervisada en virtud de su nacionalidad norteamericana.

Los otros cuatro recibieron penas más altas incluyendo dos cadenas perpetuas para Hernández, aunque posteriormente un dictamen de la Corte de Apelaciones de Atlanta dispuso que la sanción eran exagerada pues los agentes no espiaban objetivos estadounidenses.

El caso de "los cinco", junto con el del contratista norteamericano preso en Cuba Alan Gross, están en el centro de las tensiones entre ambos países cuyos nexos se rompieron tras el triunfo de la revolución cubana en 1959. Estados Unidos mantiene desde 1962 un embargo económico a Cuba presionando por cambios en el sistema político de la isla.

"Los dos gobiernos tienen que sentarse a conversar seriamente acerca de todos los problemas que los divide", dijo González, al tiempo que consideró que la actitud de permitirle regresar a la isla no un "un acto de generosidad, ni un regalo".

"Tuvimos (el permiso para que se quedara) que lucharlo, poner al gobierno norteamericano en una posición en que le fuera muy difícil oponerse", agregó. La jueza autorizó la permanencia de González en Cuba luego de ser notificada por el gobierno de su país que ya no se oponía a esta medida.

Pese a sus buenos deseos en los nexos binacionales, González aseguró que es injusto pedirle ahora a Cuba gestos de buena voluntad tras su excarcelación y su viaje a Cuba.

"Es un poco desbalanceado ensañarse con nosotros cinco y de pronto decirle a Cuba que tiene que seguir haciendo gestos", manifestó.

Tanto Cuba -donde los agentes son considerados héroes- como los mismos inculpados insistieron que su misión siempre fue defender a la isla de los ataques organizados por grupos anticastristas violentos de Florida sobre los cuales el propio gobierno norteamericano hizo la vista gorda.

"Lo que más deseo es que haya una buena relación entre Cuba y los Estados Unidos, pero creo que tenemos que respetarnos... la mesa está servida", comentó.

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La corresponsal Andrea Rodríguez está en Twitter como: www.twitter.com/ARodriguezAP