En entrevista televisiva a pie de paddock en el circuito de Cataluña, Sergio "Checo" Pérez analizaba el jueves en una pantalla la carrera del pasado Gran Premio de Bahrein, justo el instante en que su afilado bólido McLaren echaba chispas con el monoplaza de su compañero Jenson Button, un poco más adelantado que el mexicano, al que le pudo el gen competitivo en el fragor de la batalla.

Finalizada la entrevista, Pérez se quedó unos instantes más recorriendo con su dedo la pantalla táctil del televisor, rebobinando una y otra vez la secuencia como quien tira de un hilo esperando encontrar algo insospechado. No en vano, el roce entre los dos pilotos de McLaren ha sido la comidilla del circo de la Fórmula Uno desde entonces.

Tres semanas de parón dan para mucha charla y algo de psicoanálisis, y quizás Pérez hizo un poco de ambas cosas previo a la disputa del quinto Gran Premio de la temporada en Montmeló, a disputarse el domingo y cuyos entrenamientos inician el viernes.

En la rueda de prensa previa junto al resto de pilotos, Pérez, 11er clasificado en el Mundial, escenificó la fumata blanca deseada por la escudería de las flechas plateadas, una de las grandes decepciones del arranque de campeonato.

"Hemos hablado con Jenson y Martin (Whitmarsh, director técnico) y quedó todo muy claro. Los dos fuimos demasiado agresivos. Arriesgamos demasiado, desgastamos inútilmente las gomas y perdimos tiempo. Aireamos las cosas y los dos pedimos perdón al equipo. No nos podemos pelear en McLaren", explicó Pérez, quien acabó la carrera en sexta posición tras otro adelantamiento al límite sobre Fernando Alonso, de Ferrari.

En el seno de la escudería de Woking no están para demasiados fuegos artificiales tras firmar un pésimo comienzo de campaña, donde el mejor puesto registrado fue el quinto lugar de Button en China. En el Mundial de constructores, McLaren marcha sexto con 23 puntos, encajonado entre equipos de menor prestigio como Force India y Toro Rosso, filial de Red Bull.

No era, desde luego, el panorama anticipado por el piloto tapatío cuando decidió dar el salto de la suizo-alemana Sauber a McLaren al término del anterior ejercicio, pero Pérez desmiente que su último incidente con Button obedezca a frustración acumulada.

"Fue una situación de carrera. Somos muy competitivos y lo demostramos luchando a tope", explica Pérez, quien se decantó en contra de la posibilidad de que los pilotos sean sancionados con puntos en el futuro. Sí admitió, al contrario que hace un año, haber "cometido errores de conducción".

Avalado por el multimillonario Carlos Slim en sus inicios en la Fórmula Uno, Pérez nunca ha logrado desprenderse del todo la etiqueta de "demasiado agresivo" sobre el asfalto. Preguntado sobre si se considera injustamente señalado por el resto de pilotos, duda un instante y suspira, pero acaba negando sentirse perseguido.

"Tengo que decir que no. Quizás en la última carrera fui algo más agresivo de lo normal, pero nunca poniendo en riesgo a otro piloto o peleando una posición tontamente. No hay pilotos que se estén quejando. Quizás con Kimi (Raikkonen, de Lotus) en China, pero fue porque yo no lo vi. Fue fortuito", se defiende.

Pocos desmienten el talento innato de Pérez, maestro en conservar los neumáticos con Sauber pese a que, por ahora, no haya podido repetir el truco con la escudería británica.

El brillante palmarés de McLaren no parece pesarle al "Checo", sino todo lo contrario. Admirador del fallecido Ayrton Senna, tres veces campeón mundial, no duda en sacar los codos cuando se le presenta un adelantamiento apetitoso, cualidad de difícil aprendizaje en el voraz mundo de la Fórmula Uno.

"Es un piloto como yo creo que debe ser: agresivo en pista pero respetuoso. Siempre ha hecho carreras extraordinarias por la fuerza que tiene y ese punto de descaro", dice Joan Viladelprat, hombre con 30 años de experiencia en el "circo" como ex jefe de mecánicos de Ferrari y miembro del staff técnico de Benetton, ganador de cinco campeonatos de pilotos y tres de constructores.

Viladelprat opina que "para mí, no hubo polémica alguna en Bahrein. El luchaba por su posición y quizás rompió algo los estatutos, porque Button no se lo esperaba; pero hizo lo que tenía que hacer, y eso es bueno para un equipo. Después de un inicio decepcionante, demostró porque McLaren apostó por él".

Quien fuera hombre de confianza del siete veces campeón mundial Michael Schumacher defendió también la fiabilidad de la escudería. "¿Quién no cree en McLaren? Es un equipo que siempre está allí y seguro que volverán a ganar carreras al final del año. Es una garantía para cualquier piloto; y Checo ha elegido muy bien el tiempo. A Fernando Alonso le costó adaptarse, y Checo tiene la ventaja de que no tiene a un (Lewis) Hamilton en el box".

Pérez tampoco duda, por ahora, del crédito de su equipo. "Estoy de acuerdo. Es un equipo que defiende a sus pilotos y eso se agradece, aunque en Barcelona no espero grandes sorpresas. Traemos muy pocas mejoras y nos falta dar un brinco muy grande todavía. Hay que seguir trabajando y recuperar sensaciones".

Inquirido sobre cuál fue la última vez que se sintió plenamente satisfecho al término de un Gran Premio, Pérez, no se demora en la respuesta, destilando una vez más, ese carácter competitivo que no entiende de concesiones: "Bahrein: maximicé el potencial del coche y necesitaba ese lugar para responder a las críticas. Fue una motivación para el equipo", zanjó.