Ottavio Missoni, el patriarca de la famosa marca de tejidos en zigzag que le dio un toque de color y estilo a numerosas mujeres elegantes, murió el jueves en el norte de Italia. Tenía 92 años.

Missoni "murió serenamente" el jueves en su casa en el pueblo de Sumirago, informó Missoni SpA en un comunicado. El pueblo, cerca de la ciudad de Varese, también alberga la sede de la empresa.

Esta es la segunda noticia trágica para la familia Missoni en meses. Este año, el hijo mayor de Ottavio y director general de la empresa, Vittorio Missoni, de 58 años, desapareció con su esposa y cuatro personas más mientras volaba una avioneta durante unas vacaciones en una isla de Venezuela. No han sido localizados y la causa de su desaparición sigue siendo un misterio.

Ottavio Missoni fundó la compañía en 1953, junto con su esposa Rosita Jelmini, quien le sobrevive. Juntos crearon una dinastía de moda gracias al apoyo de sus tres hijos y sus nietos para la expansión de la marca.

El director creativo de la empresa es pareja de la hija de Missoni, Angela, y su tercer hijo, Luca, también trabaja en la empresa en un cargo técnico. Los negocios familiares son comunes en Italia.

Missoni nació el 11 de febrero de 1921 en la actual Dubrovnik, una pintoresca ciudad costera en el mar Adriático en Croacia. Missoni dijo que llegó a la moda prácticamente por accidente. La familia de su esposa era dueña de una fábrica de textiles y producía chales. La pareja comenzó su propio negocio con un taller de artesanos que producía tejidos en Gallarate, cerca de Milán.

Al comienzo creaban ropa deportiva, posiblemente inspirada en el mismo Missoni, otrora astro del atletismo especializado en carreras de 400 metros y obstáculos. Ganó varias medallas nacionales y compitió en los Juegos Olímpicos de 1948.

La compañía se expandió con el tiempo construyendo su fábrica principal en Sumirago. Pero la filosofía de aplicar el ojo artesano al detalle y la precisión continuaron dándole forma a su producción de moda, en las pasarelas de Milán y en las tiendas del mundo a medida que su marca se internacionalizaba.

Los Missoni, quienes solían usar sus propias creaciones, tuvieron su primera pasarela en Milán en 1966. Al año siguiente en un desfile en Florencia sus blusas transparentes causaron escándalo, pero en realidad eran un adelanto de la tendencia que se popularizaría después en Europa.

Sus modelos distintivos tenían la reputación de ser fáciles de usar y de sobrevivir por muchas temporadas a los cambios en la moda. Entre las exposiciones en su honor en Nueva York hubo una en el Museo Whitney y otra en el Museo Metropolitano.

La casa Missoni también ha creado vestuarios para la ópera de La Scala.

Como parte de la herencia de la casa, la nieta de Missoni, Margherita, ha promovido perfumes de Missoni y participado en campañas publicitarias.

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D'Emilio y Daniela Petroff contribuyeron con este despacho desde Roma.