Prendidos en la serie y rumbo a Boston para un sexto partido.

Los Celtics de Boston, el equipo más laureado de la NBA, están a dos de victorias de escribir otra página histórica.

Con 16 puntos y 18 rebotes de un grandioso Kevin Garnett, los Celtics se mantuvieran con vida en los playoffs de la NBA, al acortar a 3-2 la ventaja de los Knicks en la serie con una victoria el miércoles por 92-86 en Nueva York.

Los Celtics recibirán en casa a los Knicks para el sexto partido del viernes. Necesitan dos triunfos para convertirse en el primer equipo de la NBA en sobreponerse de una desventaja de 3-0 para ganar una serie.

Jeff Green anotó 18 puntos, Brandon Bass coló 17 y Paul Pierce agregó 16, ayudando a Boston a recuperarse de un inicio de partido de 11-0 en contra y tomar una amplia ventaja en la segunda mitad.

"No entramos en pánico y eso era algo que habíamos hecho antes, pero esta vez", dijo el técnico Doc Rivers. "Calculaba que una vez nos pudiéramos acercar a cinco o puntos, el equipo iba a estar bien".

J.R. Smith, de regreso tras una suspensión de un juego por propinar un codazo a Jason Terry en un tercer partido que los Knicks tenían más que controlado, falló sus primeros 10 tiros de campo y terminó acertando de 14-3 para aportar sólo 14 puntos.

Terry, un suplente, anotó 17 puntos

Con el resultado, los Celtics impiden una vez más que Nueva York gane una serie de postemporada por primera ocasión desde 2000.

"Creo que estamos bien", dijo el entrenador de los Knicks Mike Woodson. "Claro que nos hubiese gustado sentenciar esto y seguir con lo próximo, pero nadie dijo que iba a ser fácil".

Los Celtics fueron el primero de ocho equipos en la NBA que remontaron un 3-1 en contra, al vencer a Filadelfia en 1968.

Ahora estarían en condiciones de ser los primeros que voltean un 3-0.

Carmelo Anthony anotó 22 puntos para los Knicks, pero estuvo poco certero: coló sólo ocho de sus 24 tiros al aro.

Los Knicks tendrán que hacer otro viaje a Boston, lo que menos deseaban al considerar la veteranía de su plantel.

El miércoles, los jugadores de los Knicks ingresaron al Madison Square Garden vestidos de negro, como si fueran al "funeral" de los Celtics.

Mejor que se olviden del sepelio. Los Celtics están más vivos que nunca.