El Parlamento italiano reeligió el sábado a Giorgio Napolitano como presidente del país para un segundo período de siete años, luego que líderes políticos convenciesen al anciano jefe de estado para que siga en el cargo con la esperanza de tranquilizar el hostil clima político que ha obstaculizado la formación de un nuevo gobierno.

Napolitano, de 87 años, superó fácilmente en la votación sabatina la mayoría simple requerida para ser elegido, al obtener 738 votos. Solamente necesitaba 504.

Al Parlamento le costó mucho trabajo llegar a esta decisión. Le tomó tres días de votaciones para escoger un presidente, lo que refleja la profunda polarización de la legislatura luego de las elecciones nacionales en febrero que no dieron a un ganador.

Una vez preste juramento el lunes, luego de las semanas de empantanamiento, Napolitano puede comenzar formalmente una de las tareas más importantes del jefe de Estado: determinar quién tiene las mejores probabilidades de formar un nuevo gobierno con respaldo suficiente para trabajar con el Parlamento y, lo que es crucial, sobrevivir al voto de confianza obligatorio de los legisladores.

Eso no será fácil. Los principales partidos políticos de Italia — en esencia tres bloques ideológicos diferentes en el Parlamento y sus alianzas a menudo cambiantes — están extremadamente polarizados, y el antagonismo ha aumentado durante el estancamiento político de este año.

Napolitano, un ex comunista, tendrá que sondear pronto a los partidos con el fin de determinar la viabilidad de algunos de sus integrantes para ser el nuevo premier. El próximo gobierno enfrenta presiones para implementar urgentes reformas económicas y electorales al país, azotado por la recesión y la volatilidad política.

Italia ha tenido un gobierno interino durante meses, encabezado por el economista Mario Monti, un premier nominado por Napolitano cuyas medidas de austeridad de altos impuestos, reforma al sistema de pensiones y recortes de gastos ayudaron a impedir que Italia sucumbiese a la crisis de la deuda.

Bajo el argumento de que su edad ya es muy avanzada, Napolitano se había negado reiteradamente a ser candidato para un segundo período de siete años. Pero el sábado dijo en una declaración que no le quedaba "otro remedio que aceptar la responsabilidad con el país".

Monti, cuyas propias aspiraciones a permanecer como primer ministro fueron rechazadas por el electorado enfurecido, llamó a Napolitano por teléfono para agradecerle por haber aceptado continuar "con gran espíritu de sacrificio".

Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo en una nota de felicitación que Napolitano servirá en un tiempo en que las naciones de la UE deben "mostrar gran calma, valor y visión" en medio de llamados de la ciudadanía a restaurar el crecimiento y los empleos.

Aunque la reelección de Napolitano fue recibida con una ovación cerrada de legisladores y elogios del exterior, afuera del Parlamento una ruidosa congregación de miles de personas expresó sus protestas porque no hubo cambio en la vieja guardia política, como deseaban.

Legisladores del tercer mayor bloque del Parlamento, el Movimiento 5 Estrellas, encabezado por el cómico y político Beppe Grillo, movilizaron el respaldo a la protesta. Grillo había respaldado a un experto constitucional izquierdista para presidente.