Los Medias Rojas en el béisbol y los Bruins en el hockey sobre hielo cancelaron sus encuentros. El famoso mercado de Faneuil Hall cerró sus puertas y había más palomas que turistas en la plaza del ayuntamiento. Incluso la cafetería Starbucks no abrió en la zona del Centro del Gobierno.

La aniquilación de uno de los individuos que presuntamente colocaron las bombas que estallaron durante el maratón de Boston, y la persecución implacable de otro paralizó grandes franjas de esta ciudad — a la que caracterizan los embotellamientos — en una situación que dejó tanto a residentes como a turistas airados y frustrados por igual.

"Tardé hora y media para encontrar un café esta mañana", dijo Daniel Miller, financista de Nueva York, mientras pasaba caminando por una estatua del patriota Samuel Adams en la plaza local, que lucía casi desierta. "Dije en broma a una persona que creía que la estrategia era hacer que el tipo al que buscan no pueda conseguir un café en la mañana, y quizá se rinda", agregó.

En contraste, el escenario no era de guasa para Steve Parlin, quien vive en un albergue de veteranos en la calle Court, frente al Ayuntamiento.

"Los helicópteros están pasando", dijo el veterano de la guardia costera en la era de la Guerra del Golfo Pérsico mientras caminaba con una botella de agua en la mano en el otro lado de la plaza. "Todo está cerrado. Es horrible. Ametralladoras. Es horrible", afirmó.

El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick; el alcalde de Boston, Thomas Menino, y el jefe de la Policía de la ciudad, Edward Davis, ordenaron a los habitantes de la urbe que se mantuvieran en sus casas. Varios colegios y universidades en la zona fueron cerrados. Los servicios de transporte del tren, autobús y metro fueron suspendidos y miles de trabajadores se quedaron en sus viviendas.

De momento se desconocía a cuánto ascenderían las pérdidas que causará la movilización policial a los negocios y la economía local. Jon Hurst, presidente de la Asociación de Minoristas de Massachusetts, dijo que no tenía algún cálculo todavía.

"Con seguridad alcanzarán decenas de millones en ventas minoristas y restaurantes, y cientos de millones en productividad cuando se contabilicen las oficinas, etcétera", escribió Hurst en un correo electrónico dirigido a The Associated Press.

El rodaje de la cinta "American Hustle", del director cinematográfico David O. Russell, quedó suspendido a causa de las acciones de búsqueda y la paralización de actividades. Debido al alboroto, la pareja de Tom y Vy Nguyen, de Dallas, interrumpió su visita en la ciudad, a la que había venido con motivo del quinto aniversario de su boda.

La pareja tenía previsto visitar el Museo de Bellas Artes, el Fenway Park y otros sitios importantes de Boston. Finalmente pasaron dificultades para encontrar algún restaurante abierto.

Sin embargo, para la gente acostumbrada al bullicio de esta "pequeña gran ciudad", la quietud les causaba intranquilidad.

"Fuimos por una taza de café y no había fila en el Dunkin' Donuts", dijo el electricista Joe Gore, quien disfrutaba su bebida en una mesa de día de campo en el sector de Rowes Warf, donde ayuda a hacer conexiones en un nuevo Starbucks. "Tanta quietud asusta", dijo.

Muchas personas al parecer comprendían las medidas drásticas, sin embargo otros las consideraban ridículas.

Jesse Bonelli, artista de videojuegos que vive en Watertown, uno de los sectores que quedó paralizado, permaneció dentro de su casa y afiló su machete, sólo por si acaso.

"Siempre lo tengo colgado en la pared, pero es la única arma que poseo", dijo Bonelli, de 23 años. "Quiero estar listo por si alguien se mete. Me pregunto qué sigue tras lo ocurrido esta semana", afirmó.

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NOTA DEL EDITOR: El periodista de The Associated Press, Allen G. Breed, está en Twitter como http://twitter.com/allengbreed . También contribuyeron a este despacho los periodista de la AP, William J. Kole, y Carla K. Johnson.