El director británico Danny Boyle dice que su película de suspenso, "Trance", fue un exorcismo que le sirvió para acercarse a su lado obscuro mientras trabajaba en la producción de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres del año pasado.

"Me mantuvo cuerdo", dijo Boyle de su trabajo en "Trance". "Era como la versión nocturna a la que podías escapar, porque el otro trabajo era dirigido a toda la familia, una celebración nacional, pero para cada personalidad hay dos lados y ("Trance") es eso".

La ceremonia aclamada internacionalmente convirtió a Boyle en una especie de héroe nacional en Gran Bretaña, pero actor de "Trance" James McAvoy dice que el director ganador del Oscar por "Slumdog Millionaire" ya tenía ese título en el mundo del cine.

"De todas formas ya era un héroe nacional para nosotros, la gente en la industria y en la comunidad artística", dijo el actor escocés. "Pero con los Juegos Olímpicos, le dio un regalo tan increíble a todos, una verdadera celebración de lo que significa ser británico".

"Trance" se desarrolla en Londres y es la película que continúa a "Slumdog Millionaire" (2008) y el dama nominado al Oscar "127 Hours" (2010). "Trainspotting" de 1996, la película con la que se hizo famoso Boyle, sigue siendo una favorita de culto.

"Trance", que se estrenó el viernes en Estados Unidos, comienza con un robo que sale mal. El personaje de McAvoy, un subastador de arte, es el único que sabe dónde se encuentra la costosa pintura que fue robada — hasta que una herida le hace olvidar dónde quedó. Amenazado por una banda de gánsteres, encabezada por el actor francés Vincent Cassel, el subastador recurre a la hipnosis con la esperanza de refrescar sus memoria y a partir de ahí las cosas se vuelven aún más raras.

Boyle dijo que lo que le parecía atractivo de su proyecto era hacer su primera película con una mujer en el centro de la trama, papel que tiene Rosario Dawson como la terapeuta que hipnotiza al subastador, la cual también ayuda a llevar al público más y más lejos.

"Creo que las películas son una forma de hipnotismo", explicó Boyle. "Uno quiere que cada película que haga sea hipnótica, que sea como un encantamiento".

"Hacer una película como esta, que esencialmente es una serie de trances, que se adentra y te atrae a su ilusión en la que no tienes idea de lo que es realidad o ficción, o lo que sea... me encanta ese tipo de misterio", dijo el director. "Es un thriller psicológico, es un rompecabezas único. Esos son los ingredientes que me encantan en las películas".

A Boyle le gustó que haya tres personajes persuasivos en "Trance", y que el público no pueda saber sino hasta el final de la película quién es realmente el protagonista.

Además quería jugar con las expectativas del público sobre el elenco, con McAvoy como el bueno, Cassel como el malo y Dawson como la femme fatale, o no.

"Me encanta poder usar no sólo a tres actores fantásticos, sino que exhiban su tipo de estereotipo como parte de las armas de una película y que después los cambiemos, me encanta eso", dijo Boyle.