El putter que alguna vez tomó D.A. Points de su mamá le resultó estupendo el jueves en el Abierto de Houston.

Points inició con cinco birdies seguidos y terminó la ronda con 64 golpes, ocho bajo par, en una mañana apacible con sólo viento moderado en el Redstone Golf Club. Tomó un golpe de ventaja a Cameron Tringale y John Rollins.

El argentino Ángel Cabrera, dos veces ganador de un torneo major quien vive en Houston, y Jason Kokrak terminaron con 66 golpes.

El también argentino Andrés Romero firmó tarjeta de 77 golpes, cinco sobre el par de campo.

Rory McIlroy estaba tres golpes sobre par después de un doble bogey en el hoyo ocho par cinco, luego repuntó para terminar con 73 golpes.

Points tomó prestado de su madre por primera vez el putter Ping Anser durante sus años de jugador junior en Illinois, y al igual que la mayoría de los golfistas, lo abandonó cuando dejó de concretar los putts. Pero recientemente pidió al fabricante Ping que lo limpiara para él y agregara algo de peso. Luego tomó una lección de putting, y eso fue todo.

"Quizá soy un idiota por no haber utilizado este putter siempre", comentó Points. "Hoy funcionó bien".

Phil Mickelson estaba en cuatro golpes bajo par y entre los líderes hasta que en su golpe de salida en el hoyo seis envió la bola al agua y realizo un doble bogey; en el siguiente hoyo realizó tres putts para bogey, y luego registró otro bogey en el hoyo nueve par tres desde una trampa de arena para terminar la jornada con 72 golpes.

"Fue un final decepcionante", dijo Mickelson. "Me sentí realmente bien con el putter, y creo que conforme avance el torneo mejoraré".