A sus 80 años el diseñador de modas Oscar de la Renta se muestra imparable y lejos de contemplar su retiro. Pero está seguro que, de fallecer, le gustaría volver a México, país que admira y le inspira.

"Como dice la canción ('México lindo y querido'): si me muero que digan que estoy dormido y que me traigan aquí", dijo un afónico De la Renta la noche del viernes, al término del desfile que presentó en la Gala Moda Nextel Mexico City.

El diseñador dominicano fue breve en su discurso debido a la dificultad para hablar, pues el jueves visitó El Tenampa, una de las cantinas más emblemáticas de Garibaldi, plaza de Ciudad de México reconocida por sus cantinas y la presencia del mariachi, también admirados por De la Renta.

"Anoche dejé mi voz en el Tenampa, mañana me voy y dejo mi corazón en México", expresó De la Renta al término de la pasarela realizada en el Colegio de las Vizcaínas de la capital mexicana, en la que presentó una selección de su colección primavera-verano 2013 y la colección crucero.

Reconocido como uno de los latinoamericanos con mayor impacto en la moda internacional, De la Renta es uno de los favoritos de las alfombras rojas. La habilidad para la confección de ensoñados vestidos femeninos lo llevó a trabajar con modistos legendarios como el español Cristóbal Balenciaga y casas de moda como Lanvin y Balmain.

Durante su visita a México cumplió con un itinerario propio de una de las celebridades a las que viste, pues en sólo un día ofreció una rueda de prensa, inauguró una tienda de ropa masculina, repartió autógrafos en otra tienda por departamentos para promocionar una de sus fragancias y cerró con un desfile en la madrugada.