El museo Leopold de Viena abre sus puertas a una exposición de altura: "Nubes, mundo de lo efímero", que propone un recorrido por la fascinación que este fenómeno meteorológico causa en el hombre desde tiempos remotos y cómo se ha manifestado en el arte en los dos últimos siglos.

"Durante muchos años las nubes han formado parte de la vida del hombre y es sorprendente que, hasta ahora, haya habido solo pocas exposiciones que giren en torno a este tema", declaró hoy Tobias G. Natter, director del museo, durante la presentación de la muestra, que estará abierta hasta el 1 de julio.

Con la intención de sorprender al visitante, el museo exhibe más de 300 obras de creadores europeos y estadounidenses, repartidas en 12 capítulos que representan e interpretan las nubes de las más diversas maneras, en un período que abarca desde 1800 hasta la actualidad.

"Más allá de la idea espiritual que el cielo significaba para nuestros antiguos, no fue hasta el siglo XIX cuando la ciencia comenzó a mostrar un verdadero interés por el celaje, evolucionando así hasta lo que hoy conocemos como meteorología moderna", explicó Natter.

"De forma paralela, los pintores del romanticismo aumentaron progresivamente su interés por las nubes, que dejaron de ser un mero fondo en los paisajes para convertirse en una fuente de inspiración y en el tema principal de los cuadros", añadió.

A pesar de la temática común, destaca la gran variedad de obras, estilos y soportes que ofrece esta exposición, pues además de las clásicas imágenes pictóricas, la fotografía y el audiovisual toman un especial protagonismo.

Presentes en todas sus formas y colores, en esta muestra aparecen desde nubes blancas y esponjosas que coronan apacibles campiñas, hasta enormes polvaredas resultantes de la erupción de un volcán, o gigantescas formaciones de humo originadas por la detonación de la bomba atómica.

"Las nubes fueron durante mucho tiempo algo inalcanzable que no se podía tocar, y ahora tenemos la oportunidad de presentarlo aquí", señaló el director del Leopold, añadiendo que lo que más impresiona es "ese carácter místico y transitorio que se les atribuye".

"No solo tienen un gran potencial estético, sino que además suponen una frontera entre la Tierra y el cielo, entre lo que está aquí y lo que está fuera", apostilló Natter.

Algunos de los artistas que mejor plasmaron esta sensación aparecen en esta muestra, como Claude Monet con "La Estación de San Lázaro" (1877), Vincent Van Gogh ("El Hospital de San Pablo", 1889), Gustav Klimt ("Amenaza de Tormenta", 1902), Paul Cézanne ("Los bañistas", 1890), o Egon Schiele y William Turner.

Sin embargo, una de las mayores atracciones para los visitantes es "Silver Clouds" (1966), una obra de estilo "pop-art" del ilustrador Andy Warhol, que consiste en una sala repleta de cojines de helio que flotan alrededor de la estancia, en una original y llamativa abstracción del movimiento aleatorio de las nubes.

Tras su anterior éxito "Hombres Desnudos", el museo Leopold de la capital austríaca opina que ha sabido mantener el listón con esta primera gran exposición de 2013 pues, de nuevo, presenta "algo desconocido" y "poco habitual" con lo que deleitar al público.

La presidenta de la institución, Elisabeth Leopold, comentó con tristeza durante la rueda de prensa que "el hombre moderno ya no se interesa por el cielo, porque vive pendiente de sus propias ocupaciones, siempre con prisas".

Así pues, visitar esta exposición puede ser una ocasión para reencontrarse con la naturaleza de lo efímero a través del arte, para contemplar aquello fugaz o, en definitiva, para "flotar un rato entre nubes".

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Por Beatriz Salom