El español Fernando Alonso (Ferrari), doble campeón del mundo de Fórmula Uno, regresa este fin de semana al circuito de Sepang, su pista talismán, en la que ha ganado tres veces, para tres escuderías diferentes, el Gran Premio de Malasia, donde eclosionó hace diez años justos.

Alonso, de 31 años, debutó con Minardi en 2001. Un año que le sirvió de aprendizaje, superando con nota un curso en el que llegó a ser décimo en Hockenheim (Alemania). Con el peor coche de la parrilla.

Tras un año de probador en la escudería, Renault le ofreció el volante y Fernando tardó sólo dos carreras en convulsionar la Fórmula Uno, colocando de nuevo a España en el mapamundi del gran motor: tras ser séptimo en Australia, se presentó en Sepang y firmó, con 21 años y 236 días, la 'pole' más joven de la historia en esos momentos.

Un hecho del que este viernes, cuando comiencen a rugir los motores -en la jornada de entrenamientos libres-, se cumplirán exactamente diez años. El 22 de marzo de 2003 Alonso firmó la primera de una larga lista de gestas deportivas, a la que dio continuidad sólo un día después, al convertirse, con su tercer puesto final, en el piloto de menor edad que se subía a un podio en la categoría reina del automovilismo.

A partir de ahí, surgió en España la "Alonsomanía", como se denominó el fenómeno causado por un pionero cuyo palmarés no dejaba de crecer. Sólo los más osados se hubieran imaginado un compatriota ganando una carrera de Fórmula Uno -lo que logró en agosto de ese año, en Hungría- o, mas difícil aún, anotándose el Mundial -dos años más tarde, en Brasil-.

Con dos nuevos récords de precocidad, que indiscutiblemente convertían en geniales las prestaciones del piloto asturiano. Que, a fecha de hoy, presenta una brillantísima hoja de servicio, con 30 victorias -una menos que la cuarta marca histórica del inglés Nigel Mansell- y 87 podios. A los que une 22 'poles' y 19 vueltas rápidas.

Y dos títulos mundiales, que podrían ser hasta cinco si la suerte hubiese caído de su lado en las últimas carreras de 2007, 2010 y de la pasada temporada. En la que por sólo tres puntos tuvo que ceder el título -al igual que dos años antes, también en la jornada de cierre- al alemán Sebastian Vettel, que con el Red Bull diseñado por el talentoso inglés Adrian Newey -el 'gurú' de la aerodinámica-, ha mejorado todas las plusmarcas de precocidad del astur.

Fernando, que el domingo pasado acabó segundo, por detrás de Kimi Raikkonen (Lotus), en Melbourne, puede atacar el liderato en Sepang, donde el año pasado, con un Ferrari bastante peor que éste, completó otra jornada mágica. En la que, tras salir octavo, supo pescar mejor que nadie en el revuelto río de las torrenciales lluvias malayas y se puso primero en el Mundial tras firmar su tercer triunfo en Sepang. Con tres coches diferentes.

En 2005 lo había logrado con Renault. Dos temporadas después, con McLaren. Y un cuarto triunfo en Malasia este domingo podría ser una gran forma de celebrar sus 200 Grandes Premios en Fórmula Uno.

Que, en cualquier caso, festejará bastante más feliz que cuando llegó al centenar, en Turquía 2007: una carrera después de que en Hungría estallase la 'guerra civil' en un equipo pésimamente gestionado, que acabó 'tirando' dos Mundiales, el de pilotos y el de constructores, que parecía tener asegurados a mitad de temporada.

No hay ningún circuito en el que Fernando haya ganado más veces que en Sepang, a una hora por carretera de Kuala Lumpur.

Sólo en Sakhir y en Hockenheim ha subido también tres veces a lo alto del podio, al ganar, respectivamente, los Grandes Premios de Bahrein de 2005, 2006 y 2010 -el día que debutó con Ferrari- y de Alemania de 2006, 2010 y 2012 -único GP en el que ha repetido triunfo de rojo-.

Alonso también ganó tres veces -y con tres equipos distintos- el Gran Premio de Europa. Pero en 2005 y 2007 se disputó en el Nürburgring alemán. Y el año pasado Fernando ganó ese GP, con otra inolvidable exhibición, esta vez ante sus compatriotas, en Valencia. Adrian R. Huber