El presidente de Francia, François Hollande, prometió hoy durante un homenaje a las siete víctimas que un terrorista islamista asesinó en Toulouse y sus alrededores hace un año que la justicia no cesará hasta aclarar qué falló para que se produjeran esos "diabólicos" atentados.

"Se le debe una respuesta a las familias y a toda Francia", declaró el jefe del Estado francés durante un discurso pronunciado en el Ayuntamiento de Toulouse, en el sureste del país.

Fue el momento álgido del tributo nacional a las víctimas de Mohamed Merah, francés de origen Argelino, de 23 años, que acabó con la vida de siete personas antes de confesarse miembro de Al Qaeda y terminar abatido por la policía.

Hollande reconoció que, transcurrido un año, aún persiste la duda sobre si "esa tragedia se podía haber evitado" y prometió que el Estado no mostrará "ninguna debilidad, ninguna negligencia" a la hora de "conocer exactamente los hechos, determinar las responsabilidades y posibles complicidades".

"Debemos saberlo todo sobre la eventual disfunción de los servicios concernidos", agregó el presidente francés, quien se preguntó si el terrorista actuó solo o quién financió sus viajes , pues tras la tragedia se supo que el criminal estaba en los radares de los servicios de seguridad y que había viajado varias veces a campos de entrenamiento en Afganistán y Pakistán.

En un discurso sobrio y amenazado por la lluvia, el presidente de Francia celebró la unidad de los franceses ante los crímenes de un hombre "inspirado por el odio" que no representa al islam y subrayó que "la democracia es siempre más fuerte que el fanatismo".

El 11, 15 y 19 de marzo de 2012, Merah asesinó a un militar en Toulouse, a otros dos soldados en la vecina Montauban y al profesor de religión del colegio Ozar Hatorah y rabino Jonathan Sandler, de 30 años de edad, junto a dos de sus tres hijos, de cuatro y cinco años.

En ese ataque también fue asesinada la hija del director de la escuela, de ocho años de edad, poniendo fin a una serie de crímenes que llevaron a suspender temporalmente la campaña electoral a la presidencia francesa que ganó Hollande.

En la madrugada del 21 de marzo, el joven fue acorralado por la policía en su domicilio en un barrio residencial de esa localidad. Merah resultó abatido tras más de treinta horas de negociación en la que reconoció las matanzas en nombre de Al Qaeda.

Durante el homenaje, Hollande aseguró que las víctimas de la escuela fueron asesinadas "porque eran judíos" y aseguró que Francia no permitirá ningún tipo de derivas antisemitas, al tiempo que defendió la estrategia antiterrorista del Gobierno y vinculó la lucha contra el terrorismo con la intervención francesa en Mali para frenar el avance islamista.

Para concluir la tercera visita de Hollande a Toulouse desde que llegó al Palacio del Elíseo el pasado junio, el presidente de plantó una magnolia como símbolo "de fortaleza y dignidad" y se reunió a puerta cerrada con los familiares de los fallecidos.

Antes de la ceremonia nacional, unas 1.500 personas caminaron por las calles de la "ciudad rosa" hasta aledaños de la plaza del Capitolio, sede municipal donde se ofició la ceremonia.

"Hirió a las víctimas, a los familiares y a la comunidad musulmana porque cometió unos actos ilícitos para nuestra religión", comentaron a Efe dos jóvenes musulmanes de 19 años que participaron en la marcha.

Yael Crespi, ingeniero judío de 24 años que ataviado con una kipá, arremetió contra la crueldad de "matar militares con un arma de fuego" y "perseguir a niños en una escuela, el lugar sagrado de la República, para matarlos por ser judíos y matar a un profesor".

En el recorrido, nutrido por ciudadanos de confesión católica, musulmana y judía y personalidades políticas participó el escritor de franco-israelí Marek Halter, superviviente de un campo de concentración en la Segunda Guerra Mundial que declaró que "el islam no es Merah" y pidió que no se ponga en duda a los "seis millones" de musulmanes que viven en Francia.

Durante la ceremonia, un grupo de niños leyeron el poema "Si...", en el que el Nobel de Literatura británico Rudyard Kipling plasmó a un padre explicándole a su hijo los distintos retos tendrá que afrontar a lo largo de su vida.