La formación política keniana Coalición para la Reforma y la Democracia (CORD) presentó hoy una petición ante el Tribunal Supremo de Kenia para que se declaren nulas las elecciones que se celebraron en el país el pasado 4 de marzo.

Según CORD, liderado por el primer ministro saliente, Raila Odinga, durante el proceso electoral se produjeron numerosas irregularidades, entre las que coalición destaca que en muchos distritos, el número total de votos recogidos excede el número de personas que figuraban en el registro electoral.

Además, el grupo político acusa a la Comisión Electoral Independiente de Kenia (IEBC) de no haber hecho un recuento correcto de los votos, y apunta que muchos de los documentos en los que se presentaban los resultados no estaban firmados por oficiales de la organización.

Odinga, el candidato a la presidencia de Kenia de CORD, que presentó la impugnación en el último día del plazo de una semana que marca la Constitución, obtuvo un 43,3 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales, más de seis puntos por debajo de su rival político, Uhuru Kenyatta, que se hizo con un 50,07 por ciento.

Como ya sucedió en las últimas elecciones, que desembocaron en una ola de violencia que dejó unos 1.300 muertos, Odinga rechazó los resultados poco después de que se publicaran.

Sin embargo, en esta ocasión afirmó que acudiría al sistema judicial para llevar a cabo sus protestas, en lugar de instar a la movilización de sus seguidores, como hizo en 2007, en unas declaraciones que llevaron a intensos enfrentamientos.

"Respetamos al Tribunal Supremo, y por eso esperamos que se celebran nuevas elecciones", aseguró a los medios locales James Orengo, uno de los abogados que forma el equipo legal del CORD poco después de presentar la impugnación.

"Uhuru Kenyatta fue injustamente declarado ganador de las elecciones, eso lo tenemos claro", subrayó.

Mientras CORD presentaba la impugnación de los resultados ante el Tribunal Supremo, cientos de seguidores de la coalición, que se manifestaron por las calles de Nairobi, fueron dispersados por la Policía de Kenia con gases lacrimógenos para evitar que se produzcan incidentes violentos.

Sin embargo, no pudieron impedir que varios centenares de votantes del CORD se concentraran a las puertas del Tribunal Supremo para escuchar las declaraciones de los miembros de la coalición.

Mientras, las fuerzas de seguridad habían sido desplegadas en varios puntos de la capital como medida de precaución.

Días antes de las elecciones del pasado 4 de marzo, los sondeos ya apuntaban a una ajustada carrera entre Odinga, primer ministro saliente, y Kenyatta, hijo del primer presidente de Kenia e imputado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes contra la humanidad durante la ola de violencia tras las elecciones de 2007.

Por estas ajustadas predicciones y por el temor a nuevos enfrentamientos postelectorales, los comicios se celebraron en un ambiente de tensión, aunque finalmente la participación fue muy elevada y no se produjeron incidentes de importancia.

No obstante, la lentitud del proceso de recuento de votos, que dos días después de las elecciones se tuvo que reiniciar por un fallo en el sistema electrónico que se había adquirido para la tarea, suscitó las sospechas de CORD, que antes incluso de que se publicaran los resultados ya afirmó que habían sido "manipulados".

A la polémica se unió además que Kenyatta se hizo con la mayoría absoluta, necesaria para ganar las elecciones en una primera ronda, por poco más de 4.000 votos.

Más de 14 millones de kenianos están convocados el pasado 4 de marzo a votar para elegir a su presidente, a los diputados, senadores, gobernantes y representantes locales para los próximos cinco años.