El Museo Berggruen de Berlín reabrió hoy sus puertas tras dos años de cierre, mientras se realizaban obras de ampliación en su interior, para mostrar de nuevo su colección de clásicos modernos, incluido casi un centenar de piezas de Picasso.

La superficie expositora quedó formada por 1.200 metros cuadrados, el doble de lo que tuvo, tras una renovación presupuestada en 7,6 millones de euros (9,8 millones de dólares), asumidos en su mayor parte por la administración federal.

El Museo, situado enfrente del Palacio de Charlottenburgo, acoge la valiosa colección acumulada por Heinz Berggruen, fallecido en 2007, e integrada por 160 óleos de Paul Klee, Henri Matisse, Claude Cezanne y Vicent van Gogh, además de Picasso.

Berggruen, nacido en 1914 en Berlín, se exilió de la capital alemana tras la llegada de Adolf Hitler al poder y vivió en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Regresó a Europa, convertido en un soldado estadounidense, en 1994 y tres años después abrió su primera galería en París, lo que fue la piedra fundacional de la colección que lleva su nombre y que en vida legó a su Berlín natal.

Inicialmente, la cesión se contempló por diez años -a partir de 1996, en que se formalizó el contrato- pero transcurrido ese periodo tanto el coleccionista como sus herederos prolongaron el acuerdo.

Con las obras de ampliación y reapertura del museo Berlín ha cumplido con una especie de "deber de reconocimiento" al coleccionista, indicó en la presentación de los nuevos espacios el ministro de Cultura, Bernd Neumann.

El núcleo de la ampliación corresponde a una pérgola de acero y cristal, junto a un gran jardín de esculturas.