Una fábula anónima y sencilla como "Jack y las habichuelas mágicas" se convierte en un relato épico, lleno de amor y aventuras, gracias a Bryan Singer, director de "X Men" y "Sospechosos habituales", que actualmente ocupa el número uno en la taquilla estadounidense.

"La veía como una historia muy simple y muy lineal: Jack se va arriba, roba algo y corta la planta de las habichuelas. Pero me interesaba la iconografía visual, con la planta como puente entre dos mundos, el mundo de gigantes, evolucionando hacia una historia de amor épico-romántico, una fábula clásica más grande", explica en una entrevista con Efe.

La promoción de "Jack el cazagigantes" -que se estrena en España mañana- se realizó en el palacio inglés de Hampton Court, que sirvió de decorado para esta fábula medieval, y donde, como en la película, convive el esplendor y el oscurantismo de los reyes que la habitaron.

Como es moda en Hollywood en películas como "Blancanieves y la leyenda del cazador", tras el mensaje de honor y moral se puede apreciar el reverso oscuro de ambición, traición, batallas y celos que requiere un reparto a la altura de las sutilezas, con Stanley Tucci como villano o Ewan McGregor como guardián.

"Habitualmente, muchos cuentos de hadas tienen en su núcleo moral una parte muy oscura. Los cuentos de los hermanos Grimm son notoriamente siniestros, lo que pasa es que cuando se leen a los niños se adapta a esa concepción de la poética infantil", asegura Singer.

Sin embargo, los protagonistas son, como le gusta a Singer, prácticamente desconocidos: Jack, el plebeyo que descubre las habichuelas mágicas, está interpretado por Nicholas Hault, que había trabajado con Tom Ford en "Un hombre soltero", y Eleanor Tomlinson, la princesa con ínfulas de aventurera, fue vista brevemente en "Alicia en el país de las maravillas".

"Tengo una gran experiencia en ello. En 'Sospechosos habituales', Kevin Spacey estaba rodeado de actores mucho más conocidos, y para 'X-Men' encontré a Hugh Jackman en el teatro en Nueva York. No es raro para mí encontrar a alguien nuevo, refrescante, rodearlo de gente más conocida y que luego se hagan ellos estrellas".

En Hoult, además de unos ojos azules casi de "mutante" que ya ha enrolado en esa "patrulla X", encontró "a alguien carismático y un gran actor, con una vulnerabilidad y un sentido del humor que eran muy importantes para la evolución del personaje", describe.

Efectivamente, acostumbrado a tratar con héroes con superpoderes en la saga de Marvel, Singer opta por humaniza a su nuevo protagonista, que se llena de inseguridades y de la inmadurez de la edad. Y él sabe de eso, puesto que fue, con 16 años, monitor de un campamento en Maine (Estados Unidos) donde, curiosamente, cuidó de Enrique Iglesias y aprendió a parlotear algo de español.

"Yo era su monitor. Tenía unos dientes muy raros, y ahora míralo. Cuando lo vi por primera vez en MTV dije: no puede ser", bromea.

La polivalencia, desde luego, es uno de los valores de Singer, del que ahora se destaca su dominio del cine-espectáculo, pero que empezó como maestro de lo inquietante en la citada "Sospechosos habituales" y "Verano de corrupción", terreno que luego intentó transitar con menos éxito en "Valkiria", sobre el intento de atentado contra Hitler.

"'Valkiria' intentó ser eso, aunque cuando Tom Cruise entró en el proyecto, la película creció. Pero creo que aun así tiene cualidades para ser de esas películas que se desarrollan en apenas unas habitaciones, con buenos actores y buenos diálogos", se defiende.

Ahora, a Singer le toca mirar al futuro, que seguirá ligado a "X Men" -"pero esta saga será muy diferente", promete- y quiere virar hacia otro género. "Me gustaría hacer una película de terror, alimentar el miedo en una película es algo único. No tengo el guión, pero es lo próximo que me gustaría hacer", concluye.

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Por Mateo Sancho Cardiel