El lanzador panameño Mariano Rivera anunció hoy su retiro de las Ligas Mayores tras vestir durante 20 años consecutivos el uniforme de los Yanquis de Nueva York, y 23 años después de que el buscador de talento panameño, Carlos "Chico" Heron, quedara prendado de su habilidad sobre el montículo.

Rivera, de 43 años, anunció esta mañana en Tampa (Florida, EE.UU.) que colgará los "spike" (botines) una vez culmine la temporada de 2013.

"Chico quedó muy sorprendido de la calidad que mostró Mariano ese día en el montículo, sobre todo porque anteriormente le habían hecho una prueba como campo corto y no la pasó", señaló Estela de Heron a Acan-Efe al recordar el momento en que quedó sellado el futuro del astro de los Mulos de Manhattan al ser recomendado por su fallecido esposo.

Estela señaló que su esposo siempre tuvo un "buen ojo" para reconocer el talento en un pelotero y, en el caso de Rivera, siempre tuvo fe en que llegaría a triunfar en el exigente béisbol de las Mayores.

Recordó que en una ocasión tras la firma de Rivera fue a presenciar unas prácticas en el estadio Juan Demóstenes Arosemena, el principal escenario del béisbol panameño en los años 90, y se sorprendió al ver a un espigado joven "flaco, muy flaco" como el centro de atracción de todos los presentes.

"Le hice el comentario a Chico y él solo me respondió: si hace las cosas bien, va a llegar muy lejos", comentó.

La relación entre "Chico" Heron y Mariano Rivera fue calificada por Estela como la de "padre a hijo", porque ambos se tenían mucho aprecio y cariño.

Pero, quizás el primero en observar la calidad de quien se convertiría en el mayor salvador de partidos en las Ligas Mayores (608), fue el entrenador panameño Claudino Hernández, quien llamó la atención de Heron para que le hiciera el "try out" (prueba) a Rivera.

Hernández recordó que, unos días antes, llegó a jugar como receptor al equipo provincial de Panamá Oeste y encontró en ese puesto a Rivera, por lo que tuvo que "poner orden" y obligarlo a buscar otra posición en el equipo.

"Cuando llegué a Oeste, Mariano estaba en la receptoría. Lógico, no era bueno aunque tampoco malo, pero tuve que poner orden y tuvo que buscar otra posición", precisó Hernández al referirse a Rivera.

Señaló que Rivera se movió al campo corto, posición en la que originalmente se desempeñaba, hasta que un día lo vio lanzando con muy buena velocidad, por lo que se lo llevó a Heron para que le hiciera una prueba, aunque estaba consciente de que Rivera no había convencido a los buscadores de talento en una sesión anterior, pero como jugador de cuadro.

"Chico le hizo la prueba y en esta ocasión si le gustó lo que vio, por lo que llamó a su jefe y le recomendó que lo firmara antes de que otro equipo lo hiciera", recordó Hernández.

Rivera fue firmado unas semanas después y lo demás es historia, agregó Hernández, quien participó por más de 10 años en la pelota local antes de retirarse de la pelota activa y convertirse en entrenador.