Kenia espera impaciente los resultados de los comicios presidenciales del pasado lunes mientras se acerca al final el recuento de votos, encabezado, de momento, por el viceprimer ministro Uhuru Kenyatta, con el 49,9 por ciento, cifra que haría necesaria una segunda ronda electoral.

El otro gran favorito para hacerse con el máximo cargo estatal, el primer ministro, Raila Odinga, cuenta con el 43,3 por ciento de los sufragios, cuando se han escrutado más de 10,9 millones de votos, correspondientes a 254 de las 291 circunscripciones en las que está dividido el país, más la diáspora.

La Comisión Electoral Independiente (IEBC, en su acrónimo inglés) ha insistido en que las cifras del escrutinio completo se conocerán "esta noche", aunque la ley le da de plazo hasta el lunes para publicar los resultados.

"Acabaremos este trabajo esta noche", afirmó convencido y con signos evidentes de agotamiento el director de la IEBC, James Oswago, durante una rueda de prensa celebrada hoy en el centro de recuento en Nairobi.

"Es un proceso difícil, lo estamos probando por primera vez", justificó Oswago, dos días después de que la IEBC decidiera reiniciar los recuentos manualmente por los fallos en el millonario sistema electrónico de recuento adquirido para estos comicios.

Para minimizar el riesgo de error, la IEBC indicó que auditará los resultados definitivos antes de anunciarlos.

"Ha podido haber algunos errores y discrepancias. Algunos ya han sido localizados y estamos trabajando en ellos", apuntó el director de la IEBC.

La carrera por la presidencia de Kenia es, ahora más que nunca, un esprint entre Kenyatta (de la mayoritaria tribu kikuyu, a la que pertenece más de un 20 por ciento de la población) y Odinga, perteneciente a la numerosa comunidad lúo, tras admitir su derrota el lejano tercer aspirante, Musalia Mudavadi.

"En cada competición tiene que haber un ganador", indicó un resignado Mudavadi.

"Nosotros (en referencia a la Coalición Amani, lidera por él) no somos ese ganador", sentenció el también viceprimer ministro de Kenia, quien ha cosechado alrededor del 3 por ciento de los votos hasta el momento.

La duda ahora es si Kenyatta alcanzará la presidencia en la primera ronda electoral, puesto que la IEBC ha decidido incluir los votos nulos en el cómputo total, un hecho que hace que el candidato necesite más sufragios a su nombre.

Esta polémica decisión se postula como potencial fuente de conflicto si Kenyatta -imputado por la Corte Penal Internacional (CPI) por supuestos crímenes contra la humanidad cometidos después de las pasadas elecciones de diciembre de 2007- no logra el cargo en la primera ronda por un estrecho margen de votos.

De hacerse con la presidencia, Kenyatta sería el segundo presidente en activo de un país con cuentas pendientes con la CPI, junto con el sudanés Omar al Bachir.

Además, el Centro Africano para la Gobernanza Abierta (AFRICOG) pidió hoy la paralización de los recuentos, so pretexto de que la comisión electoral estaba incumpliendo la Constitución.

"La IEBC está usando un sistema manual de recuento de votos contrario a la ley, ignorando el hecho de que, en muchas circunscripciones, es mayor el número de sufragios que el de electores registrados", arguyó el AFRICOG.

La Coalición para las Reformas y la Democracia encabezada por Odinga denunció también ayer este extremo.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Nairobi desestimó la petición del AFRICOG al declarar la cuestión fuera de su jurisdicción.

Unos 14 millones de kenianos participaron el pasado lunes en unas elecciones múltiples cuyo último precedente eran los comicios de 2007, en los que las acusaciones de fraude electoral desencadenaron una ola de violencia de tintes tribalistas y que dejó unos 1.300 muertos y al menos 300.000 desplazados.

Las misiones de observación electoral de la Unión Europea y del estadounidense Centro Carter dieron el visto bueno al proceso del pasado día 4, que contó con una masiva participación.