El líder bolivariano, Hugo Chávez, deja a Venezuela en el tránsito de un camino histórico inédito, el de un país petrolero al que llevó por la senda del socialismo y al que cambió desde la forma de hacer política hasta el rumbo de la economía mientras se sumergía en la polarización.

Chávez dirigió durante catorce años un proyecto al que denominó Socialismo del Siglo XXI, entre los halagos de sus seguidores, que ensalzaron las políticas públicas y sociales del Gobierno, y las críticas de sus detractores, que le acusaron de no respetar libertades y derechos políticos.

Recién elegido para un nuevo periodo que debía culminar en 2019 tras un amplio triunfo en los comicios del pasado 7 de octubre, Chávez no pudo ganar la batalla contra el cáncer.

Con el precedente político de haber encabezado un intento de golpe de Estado en 1992, Chávez se alzó con su primer triunfo en las urnas en las elecciones de 1998, con el respaldo de un 56,2 % de un electorado descontento con el rumbo del país sumido en la hiperinflación y una crisis económica y política que había comenzado a hacerse crónica.

Algunos analistas aseguran que Chávez fue más la consecuencia de la crisis que el instigador de algo nuevo, pero supo canalizar la frustración popular y obtener el respaldo necesario para lograr una posición de control casi absoluto en el orden social, político y económico.

Nada más llegar al poder, logró sacar adelante con amplio apoyo una reforma constitucional que no producía cambios drásticos pero sentaba las bases para desarrollar su proyecto político.

Fue reelegido en 2000 con un 59 % de votos ya bajo el amparo de la nueva Carta Magna y se puso al frente de un gobierno que fue objeto de huelgas patronales y sindicales, hasta que el 11 de abril de 2002 se produjo un golpe de Estado que condicionó también el nuevo panorama político.

El golpe cívico-militar sacó al presidente del poder durante algo menos de 48 horas en una oscura sucesión de acontecimientos con francotiradores disparando a manifestantes y un llamado a la insurrección militar por esos sucesos que después se demostró que fue anterior a los mismos.

El fracaso de la intentona golpista que llevó al entonces presidente de la patronal Fedecámaras, Pedro Carmona, a ocupar el poder de forma efímera no llevó la calma al país y al final de ese año un paro general que alcanzó a la industria petrolera terminó por precipitar el golpe de mano de Chávez en las principales instituciones.

Chávez se hizo con el control de la Fuerza Armada (FANB) y de la industria petrolera echando a cerca de 20.000 trabajadores que sustituyó, entre otros, con militares, para controlar así con dos sectores esenciales en el país: el Ejército y el petróleo.

La crisis produjo una masiva fuga de divisas y el Gobierno decretó un férreo control cambiario que aún perdura.

Todo ello contribuyó a reforzar la posición del presidente, que convirtió los acontecimientos de 2002 en la coartada permanente para atacar a una oposición a la que ya siempre colgó el cartel de "golpista".

Chávez supo pescar en río revuelto y afianzó la simpatía de una gran parte de la población con políticas de impacto social, en algunos casos, como en el de la salud, apoyado por Cuba.

El presidente fue ratificado en el cargo cuando la oposición convocó un referéndum revocatorio en 2004 y dos años después confirmado en la Presidencia con un 62 % de los votos en las elecciones presidenciales.

Ese día dijo que profundizaría la Revolución Bolivariana acelerando el paso hacia el Socialismo del Siglo XXI, partiendo por nacionalizar "todo lo privatizado" por sus antecesores.

En 2005 la oposición optó por no participar en las elecciones legislativas y el chavismo acaparó los 169 escaños de la unicameral Asamblea Nacional.

Poco antes de tomar posesión del cargo para el período 2007-2013, Chávez creó el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), pero a finales del primer año de mandato, Chávez cosechó su primera derrota en las urnas con su propuesta de reforma constitucional.

Un 51 % rechazó la reforma, incluida la reelección ilimitada, mientras que el 49 % se pronunció favorablemente.

Chávez deja un país con gran parte de los sectores productivos bajo control del estado. En su tercer mandato, Chávez nacionalizó desde el cemento al oro.

También estatalizó empresas en sectores como el bancario comprando el Banco de Venezuela, del español Grupo Santander, en la industria pesada, en la industria agroalimentaria y en las telecomunicaciones dejando en manos del Estado un gran conglomerado empresarial al que se le achacó falta de eficiencia.

Además, afianzó definitivamente el control del Estado en la explotación de crudo creando empresas mixtas obligatorias con todos los operadores, lo que llevó a Venezuela ante tribunales de arbitraje internacional.

Chávez lanzó numerosas campañas destinadas a la mejora de las clases más desprotegidas con enormes inversiones estatales, que, según la oposición, nunca se tradujeron en los resultados esperados, por lo que pese a reducir drásticamente la pobreza hay ámbitos como el de la educación y la salud con grandes lagunas.

También en lo que respecta a las libertades fundamentales la acción del gobierno tuvo consecuencias. En mayo de 2007 el canal de televisión Radio Caracas TV (RCTV) dejó de emitir por la señal abierta por la decisión del Gobierno de no renovarle la concesión.

El episodio de Radio Caracas es uno de los muchos desencuentros que tuvo Chávez con los medios críticos a su gestión, algunos de ellos, como Globovisión, sancionados severamente.

El presidente venezolano fue acusado de interferencia continua en la justicia, siendo el caso de la magistrada María Lourdes Afiuni el que más eco tuvo en el exterior, al ser arrestada después de que dejara en libertad a un empresario acusado de estafar al Estado y que se fugó del país.

Chávez denunció un complot para dejar escapar al empresario y pidió el castigo para la magistrada.

Afiuni está en prisión domiciliaria desde 2009 pese a las denuncias de Amnistía Internacional de que hubo injerencia del Ejecutivo en este caso y la mediación de intelectuales de izquierda como el estadounidense Noam Chomsky.

Chávez logró desquitarse en 2009 del revés del referéndum de 2007 y en una consulta popular logró legalizar la reelección presidencial indefinida para el presidente.

En los últimos años, la institucionalidad se reforzó tras las elecciones parlamentarias de 2010, que supuso el regreso de la oposición al Legislativo.

Con el regreso de partidos de oposición, que puso fin a la mayoría absoluta oficialista, volvió la interpelación a ministros e incluso intercambios de golpes e insultos, pero todo pasó a un segundo plano en junio de 2011.

Un cáncer sorprendió a Chávez y al mundo entero introduciendo un factor inesperado: su posible salida del poder por la enfermedad.

Con los altibajos en su salud, Chávez siguió encabezando su movimiento político y se presentó como candidato a los comicios del 7 de octubre, que ganó ampliamente al candidato opositor de consenso Henrique Capriles.

Pero antes de llegar a asumir su cargo el 10 de enero, regresó en diciembre a La Habana para volver a operarse del cáncer.