Susana Cordero se convierte hoy en la primera mujer en dirigir la Academia de la Lengua de Ecuador y lo hace, según dijo a Efe, con el deseo de incentivar en los jóvenes la ilusión por una lectura en profundidad, más allá de la superficialidad del internet.

Literata, ensayista, catedrática universitaria y articulista, Cordero es una mujer que vive para la lengua y que se entusiasma al explicar la diferencia entre "demás" y "de más", y otras de las peculiaridades del español que lo hacen más rico y más exacto.

Madre de cinco hijos y abuela de nueve nietos a sus 71 años, Cordero considera que el machismo es "un estado del alma que se revela en el habla" y menciona una "enorme dificultad" de superar el prejuicio en la sociedad.

Pero la cosas van cambiando. Hace medio siglo hubiera sido "realmente impensable" una mujer como directora de la Academia, dice Cordero, quien desde su nuevo púlpito buscará acercar más al público a temas de la lengua a través de cátedras y la modernización de su biblioteca especializada para facilitar el acceso.

Cordero, hasta ahora subdirectora, cargo al que llegó por votación secreta, asumirá la dirección tras la muerte de Renán Flores el pasado 13 de febrero, de acuerdo con los estatutos de la Academia, la segunda fundada en la región, en 1864, tras la colombiana.

"Me angustia un poquito porque mi responsabilidad desde este punto de vista es mucho mayor. A veces las mujeres tenemos que mostrar más que los hombres que somos capaces de llevar adelante una responsabilidad de este calibre", dijo Cordero.

Aclara que "no se trata de hacer sombra a nadie", sino de aprender de lo que hicieron sus antecesores, que considera de gran nivel, y a la vez "ratificar" el hecho de que el ser mujer "no solamente no es una desventaja sino que puede tener un nuevo significado para el camino de la Academia en América".

Rectora de la Universidad de Otavalo, una localidad andina al norte de Quito, y autora del Diccionario del Uso Correcto del Español en Ecuador y de otros trabajos lingüísticos, Cordero se muestra preocupada por el uso de la lengua en internet.

Cree que los jóvenes ahora son casi incapaces no sólo de escribir un texto completo o un párrafo correctamente sino, incluso, de leerlo a fondo.

Apunta que la lectura en internet es "superficial" y debe ser una "guía" para lo que se debe hacer después.

"Uno de los más grandes problemas de la cultura en el mundo hoy es la enorme dispersión a que vivimos sometidos 'gracias' a estos medios tremendamente innovadores, pero de los que no sacamos lo mejor", dijo Cordero, que heredó de su familia el amor por las letras.

"Los jóvenes también tienen ilusión de aprender, pero tenemos que saber enseñarles para añadir ilusión a esa ilusión", dijo Cordero, que tiene el hablar pausado y la sobriedad de la sierra andina, aunque ha perdido el acento cantado de su Cuenca natal.

Sus nietos han sabido sorprenderla precisamente en el ámbito en el que ella se mueve con mayor comodidad, el lenguaje, al emplear palabras, aprendidas de la televisión, que a ella le suenan a nuevo, como los nombres de los dinosaurios y otros animales.

Cordero recalca que hay que profundizar en la enseñanza en el hogar, sin esperar a que los niños aprendan en la escuela.

Al mismo tiempo, en el colegio los profesores deben enseñar a usar "críticamente" internet, un medio "que puede ser absolutamente enriquecedor pero que también puede ser muy empobrecedor".

Cordero cree que en la medida en que los escritores sigan produciendo y se siga tomando conciencia de lo "maravilloso" del español, este se fortalecerá.

Igual optimismo acompaña a sus palabras al hablar del español en su país gracias, en su opinión, a la "resurrección" que considera está dando a la enseñanza el actual gobierno de Rafael Correa, empeñado en mejorar todo el sistema educativo.

"No hay aprendizaje que no pase a través de la lengua. Esto va a influir muy positivamente en que nuestros profesores tomen conciencia de la importancia de su trabajo, que (sepan) si no dominan la lengua, difícilmente pueden transmitir la materia", dijo.