El sastre colombiano Luis Abel Delgado dijo el viernes que debe darse prisa en terminar de coser dos casullas y dos mitras que espera entregar al nuevo papa luego de la renuncia de Benedicto XVI, ahora papa emérito.

"Las prendas las hago y las tejo a mano y ahora no me puedo demorar 20 días porque ya va a ser elegido el nuevo papa y me toca correr haciendo esos bordados", dijo Delgado en entrevista telefónica con la AP desde la ciudad de Cali, departamento de Valle del Cauca y a 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, donde reside junto a su hijo.

Delgado, de 44 años, y que se declara católico, como muchos sastres y hacedores de zapatos o sombreros en el mundo, por ejemplo, que han regalado prendas a papas, destacó sentirse orgulloso de que un santo padre pueda vestir sus prendas, aunque declinó decir en varias oportunidades si las vendía o las regalaba y sólo aseguró que las confeccionó por encargo de un grupo de sacerdotes colombianos a quienes declinó identificar.

Dijo que las telas que trabajaba eran importadas de Italia, que los hilos con que decora las casullas y mitras son metálicos dorados, pero no de oro. Normalmente tarda 20 días en coser una pieza, pero ahora cree debe terminar antes de ocho días.

Delgado aspira viajar en abril al Vaticano y entregar él mismo las prendas al nuevo vicario de Cristo.

El sastre, viudo desde hace nueve años, narró que comenzó a coser desde niño por necesidad de trabajar y que con el paso del tiempo a los 15 años comenzó a laborar en el Ejército confeccionando trajes camuflados para militares y más tarde pasó a diseñar ropas religiosas.

Aseguró que también por encargo de sacerdotes colombianos en 2007 confeccionó una casulla y una mitra para Benedicto XVI y que esos mismos curas llevaron las prendas a Roma.

La renuncia del papa el jueves a las 8 de la noche inició un período conocido como "sede vacante", la transición entre el fin de un papado y el comienzo del siguiente. Se espera que el lunes los cardenales tengan en Roma una reunión previa en la que decidirían la fecha del cónclave para elegir a un sucesor.

Monseñor Héctor Gutiérrez, miembro de la Conferencia Episcopal de Colombia, dijo en entrevista telefónica que Benedicto XVI tenía su propio sastre en Roma: Raniero Mancinelli.