Una de las áreas más resecas de la Tierra, el desierto del Sahara, es cada vez más responsable por la nieve y la lluvia que se precipita en el lado opuesto del planeta en el oeste de Estados Unidos, de acuerdo con un estudio divulgado el jueves.

No es un secreto que los vientos portando polvo, hollín e inclusive microbios realizan viajes transcontinentales a través de atmósfera superior que puede afectar el clima a miles de kilómetros de distancia. Pero se sabe tan poco sobre el impacto de los contaminantes de ultramar en la Costa Occidental, la cual depende el deshielo de las montañas para su necesidad hidráulica.

Estudios realizados en el pasado insinuaban que estas partículas aéreas pueden retardar las lluvias en las montañas de la Sierra Nevada en el Norte de California al reducir el tamaño de las gotas de agua en las nubes. Pero los científicos que volaron a través de las nubes de la tormenta en una aeronave, midieron la lluvia y la nieve, y analizaron las imágenes del satélite y hallaron todo lo contrario: polvo y microbios de áreas lejanas pueden estimular las precipitaciones.

Durante el invierno del 2011, un equipo de la Universidad de California, campus San Diego, y la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica siguió a las partículas suspendidas en las nubes sobre la Sierra hasta su origen lejano, desde los cielos del árido Sahara que luego se mezclan con otros contaminantes en China y Mongolia antes de cruzar el Océano Pacífico.

Los días con el mayor número de partículas en las nubes fueron también "los días cuando vemos la mayor cantidad de nieve sobre el terreno", destacó la directora del estudio Kimberly Prather, catedrática de química atmosférica en la Universidad de California, campus San Diego, cuyo estudio fue publicado el jueves en el sitio de internet de la revista Science.

Los científicos creen que polvo, arena y microbios flotantes, que incluyen bacteria y virus, pueden provocar la formación de cristales de hielo en las nubes, que a su vez pueden influenciar en la cantidad de lluvia y nieve que cae.

Durante años, los gobiernos y empresas de servicios en California y otros estados del occidente del país cargaron nubes con un vapor químico en un esfuerzo por aumentar las lluvias.

El nuevo estudio demuestra cómo "la madre naturaleza ha encontrado la manera de proveernos con más precipitaciones" y eso puede provocar cambios en los esfuerzos de cargar nubes, lo que puede dar resultados o no, dijo Prather.

David J. Smith, del Centro Espacial Kennedy de la NASA, dijo que era refrescante ver las mediciones desde el suelo, el aire y la órbita para detectar de qué manera las partículas que porta el aire afectan las nevadas en el norte de California.

___

Alicia Chang está en Twitter como http://twitter.com/SciWriAlicia