El Bundesrat, cámara alta del parlamento alemán donde están representados los gobiernos regionales, aprobó hoy la nueva ley electoral que regirá ya en los comicios generales del 22 de septiembre.

La nueva ley se hizo necesaria después de que el Tribunal Constitucional declarase inexequible un aspecto de la antigua legislación que podía llevar al paradójico resultado de que un partido terminase ganando escaños a través de la pérdida de votos.

En Alemania, cada elector tiene dos votos en los comicios generales.

En el primero se decide entre diversos candidatos directos a una circunscripción unipersonal. Los candidatos elegidos por ese camino ocupan, en principio, la mitad de los escaños del parlamento.

El segundo permite optar entre las listas regionales de los diversos partidos. El así llamado segundo voto es el que decide en principio el porcentaje de escaños que le corresponde a un partido determinado.

Así, si la lista de un partido obtiene el 30 por ciento de los votos, a ese grupo le corresponden el 30 por ciento de los escaños, incluyendo en las cuentas a aquellos diputados que hayan sido elegidos directamente en una circunscripción unipersonal.

No obstante, puede darse el caso de que un partido tenga más diputados con el primer voto que lo que le corresponden por el segundo voto.

En ese caso, se respeta a todos los elegidos por el así llamado mandato directo con lo que, hasta ahora, el partido en cuestión obtenía los llamados "mandatos adicionales", que aumentaban el número de escaños y cambiaban la composición del parlamento.

En la nueva ley se ha optado por mantener los mandatos adicionales para los partidos que los obtengan pero a la vez dar a los otros partidos mandatos que compensen ese efecto y hagan que la composición del parlamento siga reflejando los votos por las listas.

Con ello, es de esperar que el parlamento que salga elegido de los comicios del 22 de septiembre sea más grande que el actual, que tiene 620 diputados.